Viernes, 01 Mayo 2026
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Un operador de cámara de 54 años murió durante el rodaje del film Indiana Jones 5 en Marruecos. El hombre, llamado Nic Cupac, fue encontrado muerto en la habitación de su hotel en la ciudad de Fez, confirmó Walt Disney Studios.

“Nuestros corazones están con la familia y los amigos de Nic Cupac, un colega increíblemente talentoso y miembro de la comunidad cinematográfica que extrañaremos mucho”, dijo un representante de la producción a The Post. Luego agregaron: “Su repentino fallecimiento no estuvo relacionado con la producción".

La causa de la muerte no se ha revelado públicamente aún, pero "se cree que murió por causas naturales", informó The Sun. Cupac era un veterano de la industria. También trabajó en películas de las franquicias "Jurassic Park", "Harry Potter" y "Star Wars", y viajó recientemente a Marruecos para ayudar a filmar esta superproducción.

Según los informes, más de 100 miembros del equipo se habían reunido en la ciudad para prepararse para el rodaje de una escena de acrobacias importante utilizando un rickshaw. El trabajo de Cupac con agarre implicaba ayudar a construir y mantener equipos de aparejo que soportan cámaras, pero la muerte no estuvo relacionada con esto.

 

Fuente: datachaco.com

Luego de una larga espera finalmente se estrenuó por El Nueve Sueño bendito, la serie sobre la vida de Diego Maradona. El astro del fútbol había firmado un contrato de exclusividad para que se haga esta ficción, pero no pudo llegar a verla ya que murió el 25 de noviembre pasado. A partir de su muerte, el lanzamiento se postergó ya que realizaron varios cambios en los guiones.
 
La intriga, más allá de la fascinante vida del protagonista, se disparaba en varios sentidos: los conflictos legales, encabezados por Claudia Villafañe, para evitar que se mencionen algunos contenidos de la serie; el absoluto hermetismo con el que se manejaron tanto los productores como los actores respecto a lo que iban a contar en la historia; y el impactante parecido con los protagonistas que se había desprendido en los adelantos.
 
Durante todo el primer capítulo, la biopic recurre a un flash forward que ubica a Diego en Punta del Este, a principios del 2000 y personificado por Juan Palomino. Esas horas dramáticas en las que el Diez estuvo al borde de la muerte y un joven médico se convirtió en héroe. Junto a él, Guillermo Coppola (Juan Leyrado) y Carlos Ferro Viera (Gerardo Romano) hacen las gestiones para que se mantenga en el mayor anonimato posible. En vez de llamar a una ambulancia, Guillote decide trasladarlo en una camioneta hasta la clínica. En el camino por la ruta, se da cuenta de que no tiene más nafta, entonces para en una estación de servicio y se pide un café. El médico le pide que se apure, que Diego se está muriendo. La situación era gravísima y en Buenos Aires llega a las redacciones la falsa noticia de que Maradona se había muerto.
 
Coppola en Sueño bendito
 
El verdadero Coppola miró la serie como tantos otros miles de argentinos para ver cómo narraban parte de su vida como mánager de Pelusa. Luego del estreno del primer capítulo, dio su opinión sobre la súper producción en una entrevista con el periodista Juan Etchegoyen: “Todo lo que es ficción uno lo tiene que tomar tal cual está guionado y escrito y presentarlo en la serie. La realidad fue otra, mucho más dramática, y no un café en la ruta”.
 
“Del protagonista que ya no está, su primera declaración fue ´Guillermo me salvó la vida´, pero no fue así. La vida se la salvaron los médicos. Esto lo dice ante Martín Liberman y Fernando Pacini en la primera entrevista después del episodio y ahí hablan de la demora, del café, yo no tomo café”, se quejó en el ciclo Mitre Live. Luego, señaló: “Eso fue un acto de rapidez que me llevó a un subir a una camioneta en donde eran más de tres. Éramos cinco, no fue como se mostró y la idea fue llegar rápido al Cantegril a donde los médicos le salvaron la vida”.
 
Tras enumerar los errores que encontró en la narración respecto a ese dramático episodio, Guillermo se tranquilizó y justificó el trabajo de los guionistas: “Es una ficción y hay que mostrarla como tal. Para mí una serie autorizada por Diego no tiene críticas”.
 
 

Fuente: Teleshow

Es innegable el éxito que ha tenido “El juego del calamar” a nivel mundial en más de 90 países y por esa misma razón es que Netflix evalúa una segunda temporada.
 
La serie surcoreana ha sido tendencia en redes sociales, en programas de televisión e inclusive muchos niños emplean los juegos de la famosa serie como parte de su diversión rutinaria, excluyendo los actos sangrientos, claro está. Su repercusión ha sido tal que escuchamos por todos lados el nombre de la saga e inclusive lo escuchamos en mixes con canciones.
 
Sin embargo, todo este torbellino de fama y aceptación no ha sido igual en Corea del Sur, país originario de la serie, ya que muchos críticos de la nación asiática coincidieron que la serie tiene personajes clichés, una trama muy floja y demasiada violencia en vano.
 
En declaraciones para “The Economist” un joven de Seúl, In-young (26) dijo que él y todo su entorno no logran entender el éxito de la serie, ni la fiebre mundial que generó. Además confesó haber visto los primeros capítulos de la serie, razón suficiente para dejarla de ver. La supervivencia local que es la trama principal de la serie no convenció a In-young y a todas las personas que conoce.
 
Pero si vamos al aplicativo de TikTok, muchas de las canciones y videos pertenecen a la aclamada serie, además encontraremos retos (challenges) de videos y juegos, como el de crear la “Galleta Dalgona”. Es realmente sorprendente. No obstante, la gran mayoría de las personas que realizan dichas actividades de hecho no son surcoreanos, pero ¿por qué en el resto del mundo sí y en Corea del Sur no?
 
El portal inglés también indica que “Squid Game” no habría aportado nada nuevo al género de supervivencia, pues en el país oriental, ya contarían con películas y series similares, como “Battle Royale”. Esta serie para ellos sería más de lo mismo y exagerada en muertes, pues no encuentran justificación para tan sangriento escenario.
 
Por otro lado, el director de la serie, Hwang Dong-hyuk declaró que el desarrollo del programa es una metáfora acerca del capitalismo moderno, el cual se ve reflejado en casi todas las escenas, donde observamos a los “pobres” luchando por sus vidas y dejándola a la suerte, mientras son observados por los VIP, millonarios excéntricos que se divierten viendo como mueren las personas, apostando millonarias sumas entre ellos para ver quién tiene mejor suerte y gana.
 
El desarrollo y contenido brutal del drama contempla desesperación, traición y violencia. Todos los personas vienen con problemas distintos. El personaje principal es un adicto a los juegos de apuestas y sigue siendo mantenido por su madre anciana, a quien incluso le roba a escondidas dinero de su tarjeta para gastarla en apuestas. Ambos viven en condiciones humildes.
 
Luego el penúltimo sobreviviente del juego, quien es su amigo, un hombre inteligente y de negocios, quien utilizó todo lo que sabía para malversar fondos y que ahora se encuentra endeudado, luego una joven inmigrante de Corea del Norte, que escapó con la ilusión de encontrar mejoras para su vida y la de su hermano menor, pero se topó con la cara más dura de su vecino país. Finalmente, un sicario y un migrante pakistaní que es explotado en su trabajo, no tiene derechos ni beneficios y muchas veces no es remunerado, como consecuencia de ello perdió los dedos de la mano. Todos ellos concursando (con sus vidas) por un premio de más de $38 millones de dólares.
 
Esto no correspondería solo a la serie, sino que también se trata de la vida real del país en mención. La deuda de los hogares ha pasado el 100% del PBI surcoreano. Hay más deudas que ingresos y además las tasas de interés han elevado sus montos, un nuevo grupo se suma a esta deuda y son los jóvenes coreanos. “El 20% de las personas con mayores ingresos del país tiene un patrimonio neto 166 veces mayor que el del 20% inferior, una disparidad que se ha incrementado a la mitad desde 2017″, se lee en el medio especializado en economía.
 
Fuente: infobae.com

Los Rolling Stones pusieron en marcha anoche en la ciudad estadounidense de Saint Louis su primera gira desde la muerte de su histórico baterista Charlie Watts, ocurrida el pasado 24 de agosto, con un electrizante show y un homenaje explícito al músico fallecido a los 80 años.

Poco antes del inicio del concierto, en las pantallas que estaban al fondo del escenario se vieron diversas imágenes en primer plano del recordado músico en acción, una situación a la que el propio Mick Jagger se refirió de manera explícita antes de abordar “It´s Only Rock and Roll”, el segundo tema del repertorio previsto.

En ese momento, el vocalista, tomado de la mano del guitarrista Keith Richards, se dirigió al público para manifestar su alegría de volver a actuar tras la pandemia de coronavirus que los obligó a poner en suspenso el “No Filter Tour”, y la emoción que sintieron al ver la imagen de Watts reflejada en las pantallas.

“Vamos a extrañarlo mucho, en el escenario y fuera de él”, dijo el cantante, antes de dedicarle “Tumbling Dice”, el tercer tema de los 19 que interpretaron en casi dos horas de show.

Aunque no hubo más alusiones al baterista en el resto del concierto, hubo un momento especial cuando Keith Richards avanzó sobre una pasarela que prolongaba el escenario hacia el público, mientras interpretaba el solo final de su canción “Slipping Away” y se topó con una bandera colgada en la vallas en homenaje al músico fallecido.

Se trataba de un lienzo con la imagen del baterista y las leyendas “The coolest” (“El más cool”) y “Charlie is our Darling” (“Nuestro querido Charlie”) que portaba una fan argentina que suele viajar a distintas partes del mundo siguiendo a la banda.

En ese momento, Richards frenó su marcha, miró la bandera durante casi un minuto, bajó la cabeza y, con visibles signos de emoción en sus ojos, volvió sobre sus pasos, según narró a Télam Lucille Muse, la fan argentina.

“Es como que se fue por un rato del show, los ojos se le fueron. Fue súper emotivo, hubo una conexión porque fue como decirle que lo acompañaba en el sentimiento y él reaccionó de esa manera”, contó.

Fuera de estos homenajes, el show tuvo un alto nivel, con Jagger al frente como de costumbre, y una electrizante performance musical, con algunas perlas, como la aparición en el repertorio de “19th Nervous Breakdown”, un tema de 1966 que hacía varios años que no sonaba en vivo.

El resto del repertorio, que inició con “Street Fighting Man” revisitó los clásicos del grupo, con la sola ausencia de “Brown Sugar”, una canción con la que usualmente el grupo solía cerrar sus shows.

Como se había anunciado de antemano, el lugar de Watts fue ocupado por Steve Jordan, un viejo conocido del grupo, quien intentó respetar el toque original de batería en cada tema.

En tanto, el escenario tuvo dimensiones menores a los que suelen montarse en cada concierto de la banda, por lo que permitía al público una cercanía mucho mayor a la banda en relación a otros shows en estadios.

“Había como una fraternidad entre ellos. Se nota el amor a lo que hacen, que lo valoran y que están contentos de volver a tocar”, interpretó la fan argentina a esta agencia.

El “No Filter Tour” continuará hasta el 20 de noviembre con una docena de fechas más en distintas ciudades estadounidenses.


Fuente: Télam