Jueves, 27 Agosto 2026
giweather joomla module

All Categories

Estados Unidos conmemora este sábado el 20 aniversario de los peores atentados de su historia, todavía conmocionado por un hecho que cambió en muchos sentidos el curso de la historia no solo en el país sino en el mundo entero.

Las ceremonias de este año cobran un especial significado. A la salida accidentada de las tropas estadounidenses de Afganistán tras la vuelta al poder de los mismos talibanes a los que desalojaron hace casi 20 años por cobijar a los ideólogos de los atentados perpetrados por Al Qaida, se suma la vuelta a cierta normalidad tras el zarpazo del covid-19, que se ensañó en particular con Nueva York.

A diferencia del año pasado que fueron virtuales por la pandemia, las ceremonias de este año serán presenciales y contarán con la asistencia a partir de las 8:30 (12H30 GMT) del mandatario Joe Biden y su esposa Jill, que estarán acompañados por predecesores en el cargo, autoridades locales y familiares.

En un video publicado la víspera del aniversario, Biden pidió a los estadounidenses unidad.
El mensaje de Joe Biden por los 20 años del 11-S

“Para mí es la principal lección del 11 de septiembre. En el momento de mayor vulnerabilidad, (...) la unidad es nuestra mayor fuerza”, declaró el presidente en su mensaje.

El ex presidente Barack Obama también tiene previsto asistir a la ceremonia, al igual que el alcalde Bill de Blasio.

Además, 13 lugares emblemáticos del estado -incluyendo el One World Trade Center, el puente del gobernador Mario M. Cuomo y el puente Kosciuszko- se iluminarán de azul. Las banderas de los edificios del gobierno estatal ondearán a media asta en memoria de los que murieron en los ataques de septiembre de 2001, según un comunicado de prensa.

A la 13:15, siempre hora local, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, la senadora Gillibrand (demócrata de Nueva York) y varios funcionarios electos y sindicales asistirán a una ceremonia en la azotea organizada por One Fair Wage, una organización sin fines de lucro dedicada a los trabajadores de servicios, para rendir homenaje a los trabajadores de Windows on the World, un restaurante situado en la cima del World Trade Center.

Poco después, el FDNY (el Departamento de Bomberos de Nueva York), que perdió a 343 miembros el 11 de septiembre de 2001, celebrará un servicio conmemorativo en la emblemática Catedral de San Patricio, según una nota enviada a los familiares de los más valientes de la ciudad.

A lo largo del día, los voluntarios empaquetarán 200.000 comidas para City Harvest en el Museo Intrepid del Mar, el Aire y el Espacio, en un esfuerzo organizado por el Día del 11-S, el grupo detrás del Día Nacional del Servicio y el Recuerdo del 11-S. Los turnos para empaquetar comidas para los neoyorquinos necesitados comienzan a las 8, 11, 14 y 17 horas, según un comunicado de prensa del miércoles de la organización.

En Staten Island, hogar de muchos agentes de policía y bomberos actuales y antiguos, el Memorial Staten Island Postcards 9/11 en honor a los 263 residentes de Staten Island que murieron en los atentados del 11 de septiembre tendrá lugar en las salidas de St. George’s Empire. Además, está previsto que De Blasio intervenga en el acto, que comenzará a las 18:30 horas y será retransmitido en directo en la página de Facebook del presidente del distrito de Staten Island.

Cuando se ponga el sol, una luz azul se extenderá seis kilómetros hacia el cielo desde el techo del Battery Parking Garage, replicando las formas de las Torres Gemelas, en una muestra de arte conmemorativa, el Tributo en Luz.

También el sábado por la noche, los Yankees y los Mets se enfrentarán en una Subway Series en el Citi Field de Queens. Antes del partido, el antiguo entrenador de los Amazins, Bobby Valentine, hará el primer lanzamiento ceremonial a Joe Torre, que dirigió a los Bronx Bombers en 2001. Los jugadores de ambos equipos llevarán gorras de la FDNY y de la policía de Nueva York, y se espera que asistan varios antiguos miembros de ambos clubes.

Las ceremonias tendrán lugar en medio de fuertes medidas de seguridad.

“No consideramos la Zona Cero como el único blanco potencial mañana (sábado), vamos a proteger toda la ciudad. No hay amenazas específicas y creíbles contra la ciudad de Nueva York, en este momento. Pero desplegaremos recursos masivos para proteger a todos los neoyorquinos y a nuestros visitantes”, dijo el viernes el alcalde Bill de Blasio.

Muchas son las personas que se han desplazado esta semana sobre todo a Nueva York para homenajear a las 2.977 víctimas de los atentados perpetrados por 19 terroristas, la mayoría saudíes, que lanzaron en la mañana del 11 de septiembre de 2001 cuatro aviones -que habían secuestrado previamente- contra las Torres Gemelas y el Pentágono, a las afueras de Washington; mientras el cuarto, que presumiblemente iba dirigido al Congreso, cayó en un campo en Pensilvania.

Veinte años después, la emoción sigue viva por este ataque brutal que conmocionó a todo un país y al mundo entero. El reborde de las piscinas donde están inscritos los nombres de las 2.753 víctimas de las Torres Gemelas se iba llenando de flores desde el jueves.

En la Zona Cero de los atentados se ha erigido el edificio más alto del país, el One World Trade Center, con 541 metros de altura, un museo y dos piscinas donde antes estaban las Torres Gemelas.

Josep Dittmar es uno de los sobrevivientes de las torres. Aquel día estaba en el piso 105 de la torre sur en una reunión cuando el primer avión se estrelló en la otra torre gemela.

Ni él ni sus colegas tenían idea de lo que estaba pasando pero veinte años después recuerda cómo pequeñas decisiones que tomó en el momento le salvaron la vida. Aún sin saber lo que estaba pasando, lo único que tenía en mente era bajar lo antes posible los 105 pisos por la escalera y salir a la calle. “No me siento culpable de haber sobrevivido. Me pregunto cómo sobreviví, pero supe relativamente rápido que lo que tenía que hacer era seguir contando la historia para poder vivir”, dijo recientemente a la AFP.

Arlene Sorano, 68 años, tiene una amiga que perdió a su hijo. Ha decidido venir en este aniversario significativo para “honrar las almas que perecieron”.

Otro mundo

Mucho ha cambiado el mundo desde los atentados del 11 de septiembre que perpetró la Al Qaida de Osama Bin Laden, abatido luego por los estadounidenses en su refugio en Pakistán.

A la invasión estadounidense de Irak y Afganistán, le siguieron los atentados en España o Francia de cariz islamista, o el surgimiento de grupos como el Estado Islámico, que han llevado los niveles del terror a cotas inimaginables y han creado escuela en muchas regiones del mundo.

Al calor de las revueltas a favor de la libertad y la democracia en muchos países del mundo árabe durante la denominada Primavera Árabe, muchos conflictos se enquistaron en atroces guerras civiles como en Libia o Siria donde los grupos islamistas pertenecientes a Al Qaida o EI también libraron una guerra sin cuartel que se está extendiendo por Estados débiles en África.

Los atentados también cambiaron profundamente la forma de viajar con fuertes medidas de seguridad en aeropuertos, aviones, estaciones de trenes o barco y controles de los servicios de inteligencia que forman ahora parte del día a día de los viajeros.

 

Fuente: infobae.com

Luego de la multitudinaria manifestación en Brasilia convocada en defensa de la “libertad” pero en la que sobresalieron demandas con tintes antidemocráticos, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se dirige a San Pablo para encabezar otra movilización en medio de un clima de alta tensión donde grupos opositores al mandatario realizaran protestas.

Durante su discurso ante miles de personas en Brasilia, Bolsonaro volvió a amenazar al Tribunal Supremo, quien ha abierto una investigación contra el mandatario sobre difusión de noticias falsas y amenazas a la democracia que ya ha llevado a la cárcel a numerosos activistas de ultraderecha.

“No podemos aceptar más prisiones políticas en nuestro Brasil. O el jefe de ese poder encuadra a los suyos o ese poder puede sufrir aquello que nosotros no queremos”, afirmó el mandatario ante sus seguidores, sin especificar exactamente las supuestas represalias.


Partidarios del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro marchan en muestra de apoyo a sus ataques contra la Corte Suprema en Sao Paulo, Brasil. REUTERS/Amanda Perobelli

“No queremos pelear con ningún poder, pero no podemos admitir que una persona turbe nuestra democracia y ponga en riesgo nuestra libertad”, agregó en una referencia velada al magistrado Alexandre de Moraes, con el que se ha enemistado en el marco de un grave conflicto institucional.

El mandatario sobrevoló en helicóptero, acompañado de algunos ministros, la región donde se concentraban miles de manifestantes en Brasilia, y posteriormente se desplazó en coche por la Explanada de los Ministerios, avenida donde se concentran las sedes de los tres poderes.

Los participantes, vestidos con camisas y banderas verdes y amarillas, los colores de Brasil, sostenían pancartas en las que pedían, entre otros asuntos, la destitución de los magistrados del Supremo e incluso una intervención militar.

El ataque a las instituciones, con las que Bolsonaro se ha enfrentado en los últimos meses, fue de una de las banderas de las manifestaciones, la cuales fueron convocadas por el propio presidente en defensa de la “libertad” y los valores conservadores.


El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, llega en un automóvil mientras sus seguidores se reúnen para respaldar al líder de extrema derecha en su disputa con la Corte Suprema, en Sao Paulo, Brasil.. REUTERS/Amanda Perobelli

Las manifestación de Brasilia, una de las más multitudinarias, contó con algunos momentos de tensión después de que un grupo de manifestantes intentó traspasar una barrera policial, lo que obligó a los agentes a lanzar bombas de gas lacrimógeno para dispersar el grupo.

Por otra parte, decenas de miles de personas también se congregaron en la Avenida Paulista de Sao Paulo, donde el presidente prometió dar un discurso “más robusto” por la tarde, así como en la playa de Copacabana de Rio de Janeiro.

En Sao Paulo, la ciudad más poblada del país, también está prevista una manifestación opositora bajo el lema “Fuera Bolsonaro”.

Las protestas de este martes se producen en medio de las crecientes tensiones políticas y sociales en Brasil, agudizadas ahora por la desconfianza sembrada por Bolsonaro en el sistema electrónico de votación que Brasil adoptó en 1996, que desde entonces no ha sido objeto de una sola denuncia de fraude, pero que según el mandatario, que no presentó pruebas, propicia las trampas.

Bolsonaro afirmó en los últimos días que esperaba movilizaciones multitudinarias para enviar un “ultimátum” a los jueces de la corte suprema.

El índice de popularidad de Bolsonaro cayó en julio al 24%, su nivel más bajo desde que llegó al poder en 2019, debido especialmente a la gestión de la pandemia, que ya deja más de 580.000 muertos, y una crisis económica que está repercutiendo en el bolsillo de los brasileños.


Personas asisten a una protesta contra el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en el Día de la Independencia, en el valle de Anhangabau, en el centro de Sao Paulo, Brasil. REUTERS/Carla Carniel

Para Maurício Santoro, de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, es la primera vez desde la vuelta de la democracia en Brasil que se “vive una situación así”, “semejante a lo que vimos en países como Hungría, Polonia, Venezuela y en Estados Unidos durante Trump”. “Es una retórica autoritaria que debilita la democracia por dentro”, dijo a la AFP.

A 13 meses de las elecciones presidenciales, “lo que estamos viendo hoy es un ensayo general de Bolsonaro” para entonces, agregó este profesor de Ciencia Política, que teme situaciones venideras de “violencia y de inestabilidad”.

Según los sondeos, Bolsonaro sería ampliamente derrotado por el expresidente Lula da Silva, quien todavía no ha confirmado su candidatura.

(Con información de AFP y EFE)


Fuente: infobae.com

A 11 kilómetros al sureste de Acapulco, en el estado de Guerrero, se sintió un sismo de 7,1 en la escala de Richter, que hizo temblar a Ciudad de México, ubicada a 370 kilómetros, dejando un saldo de al menos un muerto, varias zonas sin luz y daños en algunas estructuras y edificios, según reportaron las autoridades.

Hasta el momento se reportó una persona muerta, a quien se le cayó un poste encima, en una población del municipio de Coyuca de Benítez, cercana a Acapulco, según el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, en diálogo con Milenio Televisión.

Astudillo también indicó que hubo roturas de vidrios en un shopping y en el Hotel Emporio de Acapulco varios vehículos resultaron afectados por el sismo. Sin embargo, el aeropuerto está funcionando sin problemas.

Hubo 92 réplicas del fenómeno, desde que comenzó en la noche del martes, madrugada en Argentina y, hasta este momento la más alta fue de 5,3 grados, según informó Martí Batres, secretario de Gobierno de la Ciudad de México.
Antecedentes

Este fuerte sismo sucedió a casi una semana y media de los aniversarios de dos terremotos que produjeron varias muertes en México, en donde sus habitantes tienen fresco el recuerdo de lo ocurrido el 19 de septiembre de 2017, donde también se sintieron movimientos telúricos de 7,1 grados que dejaron 369 fallecidos. Así como, de los terremotos de septiembre de 1985, que dejaron más de 10 mil víctimas fatales.


Fuente: datachaco.com

El presidente Joe Biden firmó el viernes una orden ejecutiva que ordena la desclasificación de ciertos documentos relacionados con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, un gesto de apoyo a las familias de las víctimas que llevan tiempo buscando los registros con la esperanza de implicar al gobierno saudí.

La orden, que llega poco más de una semana antes del 20º aniversario de los atentados, es un momento significativo en una disputa de años entre el gobierno y las familias sobre qué información clasificada sobre los preparativos de los atentados puede hacerse pública. Ese conflicto se puso de manifiesto el mes pasado, cuando unos 1.800 familiares, supervivientes y primeros intervinientes se manifestaron en contra de la participación de Biden en los actos conmemorativos del 11-S si los documentos seguían desclasificados.

“Los acontecimientos significativos en cuestión ocurrieron hace dos décadas o más, y se refieren a un momento trágico que sigue resonando en la historia de Estados Unidos y en las vidas de tantos estadounidenses”, afirma la orden ejecutiva. “Por lo tanto, es fundamental garantizar que el Gobierno de los Estados Unidos maximice la transparencia, recurriendo a la clasificación sólo cuando sea estrictamente necesario”.


Joe Biden (Foto: Reuters)

La orden ordena al Departamento de Justicia y a otros organismos del poder ejecutivo que inicien una revisión de la desclasificación y exige que los documentos desclasificados se hagan públicos en los próximos seis meses.

Sin embargo, el impacto práctico de la orden ejecutiva y de los nuevos documentos que pueda producir no estaba claro de inmediato. Las investigaciones anteriores han esbozado vínculos entre ciudadanos saudíes y algunos de los secuestradores de aviones, pero no han establecido que el gobierno de Arabia Saudita estuviera directamente implicado.

Una larga demanda en un tribunal federal de Nueva York alega que funcionarios saudíes prestaron un importante apoyo a algunos de los secuestradores antes de los atentados y pretende responsabilizar al reino. El gobierno saudí ha negado cualquier relación con los atentados.


El rey de Arabia Saudita Salman bin Abdulaziz (Foto: Reuters)

Las familias llevan mucho tiempo afirmando que los funcionarios saudíes desempeñaron un papel más directo de lo que el gobierno estadounidense ha dicho públicamente, citando en parte el hecho de que los dos primeros secuestradores que llegaron a Estados Unidos antes del ataque fueron recibidos y asistidos por un diplomático saudí. Los secuestradores llevan mucho tiempo acusando al gobierno de poner trabas a sus demandas de documentos, y el jueves instaron al inspector general del Departamento de Justicia a investigar la aparente incapacidad del FBI para localizar una fotografía, un vídeo y otros registros que buscan.

El Departamento de Justicia reveló el mes pasado que el FBI había concluido recientemente una investigación en la que se examinaba a ciertos secuestradores del 11-S y a posibles co-conspiradores, y que ahora trabajaría para ver si podía compartir información que previamente había determinado que no podía ser revelada.

Según los términos de la orden ejecutiva, el FBI debe completar antes del 11 de septiembre su revisión de la desclasificación de los documentos de esa investigación, a la que se ha referido como la “Investigación del Subfile”.

En el transcurso de los próximos seis meses, la orden establece que el gobierno debe revisar para su desclasificación todos los informes de las entrevistas, los documentos con las conclusiones de la investigación, cualquier registro telefónico y bancario, otros informes de las entrevistas y otra información que se considere potencialmente relevante para los ataques.

(Con información de AP)


Fuente: infobae.com