Domingo, 03 Mayo 2026
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A 11 kilómetros al sureste de Acapulco, en el estado de Guerrero, se sintió un sismo de 7,1 en la escala de Richter, que hizo temblar a Ciudad de México, ubicada a 370 kilómetros, dejando un saldo de al menos un muerto, varias zonas sin luz y daños en algunas estructuras y edificios, según reportaron las autoridades.

Hasta el momento se reportó una persona muerta, a quien se le cayó un poste encima, en una población del municipio de Coyuca de Benítez, cercana a Acapulco, según el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, en diálogo con Milenio Televisión.

Astudillo también indicó que hubo roturas de vidrios en un shopping y en el Hotel Emporio de Acapulco varios vehículos resultaron afectados por el sismo. Sin embargo, el aeropuerto está funcionando sin problemas.

Hubo 92 réplicas del fenómeno, desde que comenzó en la noche del martes, madrugada en Argentina y, hasta este momento la más alta fue de 5,3 grados, según informó Martí Batres, secretario de Gobierno de la Ciudad de México.
Antecedentes

Este fuerte sismo sucedió a casi una semana y media de los aniversarios de dos terremotos que produjeron varias muertes en México, en donde sus habitantes tienen fresco el recuerdo de lo ocurrido el 19 de septiembre de 2017, donde también se sintieron movimientos telúricos de 7,1 grados que dejaron 369 fallecidos. Así como, de los terremotos de septiembre de 1985, que dejaron más de 10 mil víctimas fatales.


Fuente: datachaco.com

El presidente Joe Biden firmó el viernes una orden ejecutiva que ordena la desclasificación de ciertos documentos relacionados con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, un gesto de apoyo a las familias de las víctimas que llevan tiempo buscando los registros con la esperanza de implicar al gobierno saudí.

La orden, que llega poco más de una semana antes del 20º aniversario de los atentados, es un momento significativo en una disputa de años entre el gobierno y las familias sobre qué información clasificada sobre los preparativos de los atentados puede hacerse pública. Ese conflicto se puso de manifiesto el mes pasado, cuando unos 1.800 familiares, supervivientes y primeros intervinientes se manifestaron en contra de la participación de Biden en los actos conmemorativos del 11-S si los documentos seguían desclasificados.

“Los acontecimientos significativos en cuestión ocurrieron hace dos décadas o más, y se refieren a un momento trágico que sigue resonando en la historia de Estados Unidos y en las vidas de tantos estadounidenses”, afirma la orden ejecutiva. “Por lo tanto, es fundamental garantizar que el Gobierno de los Estados Unidos maximice la transparencia, recurriendo a la clasificación sólo cuando sea estrictamente necesario”.


Joe Biden (Foto: Reuters)

La orden ordena al Departamento de Justicia y a otros organismos del poder ejecutivo que inicien una revisión de la desclasificación y exige que los documentos desclasificados se hagan públicos en los próximos seis meses.

Sin embargo, el impacto práctico de la orden ejecutiva y de los nuevos documentos que pueda producir no estaba claro de inmediato. Las investigaciones anteriores han esbozado vínculos entre ciudadanos saudíes y algunos de los secuestradores de aviones, pero no han establecido que el gobierno de Arabia Saudita estuviera directamente implicado.

Una larga demanda en un tribunal federal de Nueva York alega que funcionarios saudíes prestaron un importante apoyo a algunos de los secuestradores antes de los atentados y pretende responsabilizar al reino. El gobierno saudí ha negado cualquier relación con los atentados.


El rey de Arabia Saudita Salman bin Abdulaziz (Foto: Reuters)

Las familias llevan mucho tiempo afirmando que los funcionarios saudíes desempeñaron un papel más directo de lo que el gobierno estadounidense ha dicho públicamente, citando en parte el hecho de que los dos primeros secuestradores que llegaron a Estados Unidos antes del ataque fueron recibidos y asistidos por un diplomático saudí. Los secuestradores llevan mucho tiempo acusando al gobierno de poner trabas a sus demandas de documentos, y el jueves instaron al inspector general del Departamento de Justicia a investigar la aparente incapacidad del FBI para localizar una fotografía, un vídeo y otros registros que buscan.

El Departamento de Justicia reveló el mes pasado que el FBI había concluido recientemente una investigación en la que se examinaba a ciertos secuestradores del 11-S y a posibles co-conspiradores, y que ahora trabajaría para ver si podía compartir información que previamente había determinado que no podía ser revelada.

Según los términos de la orden ejecutiva, el FBI debe completar antes del 11 de septiembre su revisión de la desclasificación de los documentos de esa investigación, a la que se ha referido como la “Investigación del Subfile”.

En el transcurso de los próximos seis meses, la orden establece que el gobierno debe revisar para su desclasificación todos los informes de las entrevistas, los documentos con las conclusiones de la investigación, cualquier registro telefónico y bancario, otros informes de las entrevistas y otra información que se considere potencialmente relevante para los ataques.

(Con información de AP)


Fuente: infobae.com

El papa Francisco afirmó que no se le "pasó por la cabeza" la posibilidad de renunciar, al tiempo que afirmó que lleva "una vida totalmente normal" tras la operación de colon a la que se sometió el 4 de julio.

"¡Yo no sé de dónde han sacado la semana pasada que yo iba a presentar mi renuncia!", sostuvo el pontífice en declaraciones a la radio de la conferencia episcopal española, Cope, emitidas hoy. Y agregó: "Dicen que fue un revuelo, cuando a mí ni se me pasó por la cabeza. Delante de interpretaciones que nacen un poco distorsionadas de alguna palabra mía yo me callo, porque aclarar a veces es peor"."¿Qué palabra habrán tomado en mi patria? De ahí salió la noticia", sostuvo el Papa en una crítica a la prensa argentina que se hizo eco de las versiones, aunque los rumores sobre la dimisión habían empezado la semana pasada en medios conservadores italianos.

En ese marco, Jorge Bergoglio, de 84 años, afirmó que lleva "una vida totalmente normal" tras la operación de colon a la que se sometió hace casi dos meses y por la que estuvo internado diez días en un centro médico de Roma.

"Ahora puedo comer de todo, cosa que antes con los divertículos no se podía. Puedo comer de todo", aseveró el Papa en relación al problema intestinal por el que fue intervenido quirúrgicamente.

"Todavía tengo las medicinas posoperatorias, porque el cerebro tiene que registrar que tiene 33 centímetros menos de intestino. Y todo me lo maneja el cerebro, el cerebro maneja todo nuestro cuerpo, y le lleva tiempo registrarlo. Pero vida normal, llevo una vida totalmente normal", argumentó.

Tras un verano de baja actividad en el Vaticano, el Papa avanza con su recuperación y la semana que viene partirá a Budapest y Eslovaquia para un viaje de cuatro días, con Télam como único medio latinoamericano a bordo del avión papal.

Tras el viaje, que se hará del 12 al 15 de septiembre, el pontífice tiene en agenda luego una ida a Glasgow, Escocia, para participar de la cumbre climática COP26 el 1 de noviembre, y luego una gira por Chipre, Grecia y Malta en fecha a confirmar entre la tercera semana de noviembre y la primera de diciembre.

Fuente: Télam

Los vuelos de evacuación de Afganistán se reanudaron hoy en medio de temores a nuevos atentados y poco antes de que Estados Unidos atacara con un drone a un presunto miembro del Estado Islámico (EI), la milicia responsable del doble atentado de esta semana en el que murieron más de 100 personas, incluyendo 13 soldados estadounidenses.
 
Tras el doble atentado del miércoles pasado, el presidente Joe Biden había prometido que "cazaría" y "haría pagar" "donde sea" a los responsables de los ataques que ensangrentaron una masiva y frenética retirada militar, que ya venía marcada por el caos, la improvisación y las críticas a la decisión del Gobierno estadounidense.
 
Hoy, 48 horas después, Biden cumplió su amenaza y lanzó una represalia al este de Kabul, la capital del país, en la provincia de Nangahar, contra lo que el Pentágono describió en un comunicado como "un organizador" de la rama afgana del EI (Estado Islámico-Khorasan).
 
Según el texto, el presunto miliciano fue la única víctima del ataque, informó la cadena de noticias CNN.
 
Horas antes de esta represalia, Estados Unidos había vuelto a advertir que aún había "amenazas específicas y creíbles" de más ataques como el de ayer en el aeropuerto de Kabul antes del próximo martes, fecha fijada por Biden para completar la retirada de las tropas de su país de Afganistán tras su derrota con los talibanes en los 20 años de su guerra más larga.
 
Mientras los llamados a las plegarias del viernes resonaban desde las mezquitas de Kabul y se mezclaban con el rugido de los aviones que partían desde el aeropuerto, la ansiosa multitud agolpada en las afueras era tan grande como en los últimos días desde la caída de Kabul en manos de los talibanes, el 15 de agosto.
 
El Departamento de Defensa de Estados Unidos dijo hoy que aún había 5.400 personas dentro del aeropuerto y que continuará sus evacuaciones por aire "hasta el último momento", al tiempo que aclaró que ayer hubo solo un atacante suicida -y una sola explosión- en una entrada del aeropuerto, y no dos como había dicho inicialmente.
 
Y a última hora de la tarde, la Casa Blanca informó que los evacuados en las últimas 12 horas superaron los 4.200.
 
Decenas de combatientes talibanes, con armas pesadas, patrullaban una zona a unos 500 metros de la estación aérea para impedir que la gente pudiera pasar más allá.
 
Se espera que muchos otros afganos salgan del país por sus fronteras terrestres, y el organismo de la ONU para los refugiados (Acnur) dijo que este año podría haber medio millón más de refugiados afganos "en el peor escenario".
 
La cifra de víctimas por los ataques se elevó hoy a al menos 97 afganos muertos y 160 heridos, informó la cadena de noticias árabe Al Jazeera, que citó a su corresponsal en Kabul.
 
El canal de noticias estadounidense CBS News cifró los muertos en 170 y en 200 los heridos, citando a una fuente del Ministerio de Salud del depuesto Gobierno afgano.
 
Estados Unidos dijo ayer que 13 de sus soldados también murieron y 18 resultaron heridos en el atentado, la mayor pérdida militar estadounidense en Afganistán desde agosto de 2011.
 
El Reino Unido informó hoy que entre los muertos hubo dos británicos y el hijo de un ciudadano británico.
 
Los ataques fueron reivindicados por la rama local del EI, el grupo yihadista nacido en Siria e Irak que en Afganistán se ha nutrido de extalibanes con una visión más extremista del islam que la milicia afgana.
 
Autoridades militares de Estados Unidos, que esperan que los ataques del EI "continúen", había dicho ayer que los atentados en el aeropuerto fueron perpetrados por dos atacantes suicidas del EI y por otros que abrieron fuego con fusiles, pero hoy se corrigieron y dijeron que hubo un solo atacante suicida y una sola explosión.
 
En el peor momento desde el inicio de su mandato, un conmovido Biden prometió ayer "perseguir" a los autores del ataque y hacerles "pagar" sus consecuencias.
 
En Kabul, Abdul Mayid era uno de las decenas de angustiados afganos que recorrían hoy hospitales en busca de sus seres queridos.
 
"Mi hermano quería irse al extranjero. No sé si pudo entrar finalmente al aeropuerto o no. La explosión ocurrió cuando avanzaban hacia la entrada", dijo a la agencia de noticias AFP.
 
Los talibanes, a través de su vocero, Zabihullah Mujahid, condenaron "firmemente" el ataque.
 
En Nueva York, el Consejo de Seguridad, el máximo órgano de la ONU, instó hoy a la comunidad internacional "a cooperar activamente con las autoridades pertinentes" para llevar ante la Justicia a los autores del atentado.
 
La reconquista del poder por los talibanes en Afganistán de este mes llegó 20 años después de que su anterior Gobierno fuera derrocado por una invasión internacional liderada por Estados Unidos en el marco de la guerra "contra el terrorismo" lanzada luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en ese país.
 
Su regreso al poder ha aterrorizado a muchos afganos que temen represalias por haber colaborado o trabajado para las fuerzas extranjeros o que los talibanes vuelvan a imponer las draconianas medidas que caracterizaron su anterior Gobierno, cuando practicaron ejecuciones extrajudiciales y privaron de todo derecho a las mujeres.
 
Estados Unidos dijo ayer que más de 100.000 personas ya fueron evacuadas de Kabul, pero que unos 1.000 estadounidenses y decenas de miles de afganos todavía pugnaban por salir del país en uno de los puentes aéreos más grandes de la historia.
 
El atentado sembró el caos y la desolación entre los miles de afganos que se agolpan en el aeropuerto.
 
Videos difundidos en redes sociales reflejaban ese pánico: decenas de víctimas, muertas o heridas, tendidas en las aguas sucias de un canal de desagüe y rodeadas de socorristas desbordados. Hombres, mujeres y niños corrían en todas direcciones huyendo despavoridos.
 
La ventana de posibilidades de salir de Afganistán se está cerrando. Algunos países occidentales ya pusieron fin a sus evacuaciones, en parte para dar tiempo a Estados Unidos de completar sus propias operaciones antes de sacar a los últimos 5.000 soldados que tiene en Afganistán, el próximo martes 31 de agosto.
 
El Reino Unido dijo hoy que sus evacuaciones terminarán en horas, mientras Francia anunció a la noche el final de su operación en el aeropuerto de Kabul.
 
La operación "iniciada el 15 de agosto a petición del presidente de la República llegó a su fin esta noche", tuiteó la ministra de Defensa, Florence Parly, y precisó que "casi 3.000 personas, entre ellas más de 2.600 afganos" fueron sacados del país.
 
España e Italia también pusieron hoy fin a las sus operativos, así como Alemania, Suecia, Nueva Zelanda, Australia y Noruega, muchos de ellos admitiendo haber dejado gente detrás, incluyendo unos 300 ciudadanos alemanes

Fuente: Télam