Viernes, 21 Agosto 2026
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Las expuso en una conversación que tuvo con el presidente turco. Según un asesor de Erdogan, hay cuatro puntos “fáciles” de cumplir por Ucrania y otros dos difíciles de aceptar

Apareció un mediador accidental en la guerra de Ucrania: Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco. Goza de la confianza de Vladimir Putin. Los dos tienen el mismo estilo autoritario de gobernar. Tuvieron un contacto estrecho mientras los ejércitos de los dos países intervenían en la guerra civil de Siria.

Turquía se fue posicionado con mucho cuidado para ser el intermediario con Rusia y Ucrania, y parece que esa jugada está dando sus frutos. Turquía es miembro de la OTAN y tiene también diálogo directo con los miembros de la organización de defensa militar occidental. En Estados Unidos y en Europa lo miran con gran desconfianza, pero es el canal abierto que tienen con Moscú y están dispuestos a aprovecharlo.

El jueves por la tarde, Putin llamó Erdogan, y le dijo cuáles eran las exigencias precisas de Rusia para un acuerdo de paz con Ucrania. Del lado turco escuchó la conversación el asesor y portavoz de la presidencia, Ibrahim Kalin, quien después dio precisiones a la prensa de Estambul y en una entrevista con John Simpson de la BBC.

Según Kalin, un prestigioso académico especializado en temas islámicos, las exigencias rusas se dividen en categorías y “las cuatro primeras no son demasiado difíciles de cumplir para Ucrania”.

La principal demanda de Putin tiene que ver con su “caballito de batalla”: que Ucrania se mantenga alejada de la OTAN y que se comprometa a que nunca va a solicitar su ingreso en la organización. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo esta semana que su país ya no aspira a formar parte de la alianza militar occidental. Fue una respuesta directa a Putin mientras sus delegados seguían negociando con los pares rusos.

Las otras tres exigencias rusas de esta primera “categoría” están destinadas a “lavar la cara” de Putin. Son puntos que el líder ruso podría presentar ante sus acólitos como una victoria aplastante en esta guerra: Ucrania tendría que someterse a un proceso de desarme para garantizar que no es una amenaza para Rusia. Tendría que proteger la lengua rusa en las zonas ucranianas donde se sigue hablando. Y debería comprometerse a realizar algo que Putin denomina “la desnazificación”, pero que nadie comprende exactamente de qué se trata.

Esto es profundamente ofensivo en particular para Zelensky, que es judío y algunos de cuyos parientes murieron en el Holocausto. También porque su gobierno es de características liberales y no tiene nada que ver con la extrema derecha nazista. Y porque Ucrania sufrió enormemente la invasión nazi de 1941 hasta 1945. Los mediadores turcos creen que quizá sea suficiente con que Ucrania condene todas las formas de neonazismo y prometa reprimirlas.
El cuerpo de un civil muerto por los bombardeos rusos en Mariupol. Después de la sangre derramada y la destrucción de las ciudades ucranianas será más difícil alcanzar cualquier acuerdo. REUTERS/Alexander Ermochenko
El cuerpo de un civil muerto por los bombardeos rusos en Mariupol. Después de la sangre derramada y la destrucción de las ciudades ucranianas será más difícil alcanzar cualquier acuerdo. REUTERS/Alexander Ermochenko

La segunda categoría de exigencias rusas para terminar con su sangrienta ofensiva tiene que ver con los territorios que ya ocupó y se anexionó en 2014, la península de Crimea y los enclaves separatistas de Luhansk y Donotsk.

Putin está convencido de que la población de 2,4 millones de Crimea es rusa y que ese territorio debe regresar a la Gran Madre Patria Rusa, como lo fue durante el Imperio Ruso y la los 70 años de la Unión Soviética. De acuerdo a la legislación de ese país, Crimea es parte de Rusia desde el 18 de marzo de 2014 cuando las tropas del Kremlin la ocuparon. Luego, un referéndum convirtió a ese territorio en un distrito federal bajo la tutela rusa. La comunidad internacional no reconoce este status, pero lo cierto es que Ucrania perdió la soberanía sobre esa parte de su tierra. Es un hecho consumado, aunque Rusia no tiene derecho legal a poseer Crimea y firmó un tratado internacional, después de la caída del comunismo pero antes de que Vladimir Putin llegara al poder, aceptando que Crimea era parte de Ucrania.

En la misma situación se encuentra la región del Donbás y, particularmente, los dos enclaves pro rusos de Luhansk y Donetsk. Los separatistas ucranianos fueron armados y entrenados por el ejército ruso que, a su vez, tiene allí desde hace ocho años tropas de defensa que participan de los combates. En esa guerra ya murieron 14.000 ucranianos. Y, otra vez, esos dos enclaves ya fueron reconocidos como repúblicas independientes por el Kremlin.

De acuerdo a Kalin, Putin no exige quedarse con todo el resto del territorio del Este y el sur ucraniano que reivindica como suyo. En esas zonas es donde las tropas rusas tuvieron su mayor avance, controlan la ciudad de Khersov, en la desembocadura del río Dnieper en el Mar Negro, y tienen cercada Mariupol. Si logran tomarla habrán cerrado el círculo para unir Crimea con los enclaves separatistas y podrían llegar incluso a dominar Kharkiv, la segunda ciudad ucraniana. Esa es la zona donde los ruso-parlante son mayoría, pero en estas tres semanas de guerra, muchos de ellos expresaron su firme repudio a la invasión y lo manifestaron haciendo frente a las tropas rusas.

Para discutir los detalles de la soberanía de estos territorios, de acuerdo al mediador turco, Putin pretende tener un encuentro cara a cara con Zelensky. Algo que el presidente ucraniano dijo estar de acuerdo y dispuesto a viajar a un territorio neutral para concretarlo. Podría ser Estambul o Ankara. Sin embargo, la firma de un acuerdo de paz llevaría muchas más tratativas y tiempo. En tanto, se podría conseguir un alto al fuego y el cese de los bombardeos hasta que los dos presidentes se encuentren. Pero en ese caso, cualquier desavenencia sería fatal.

Y si bien, Putin podría presentar la aceptación de estos puntos como una victoria contundente y sin ningún cuestionamiento, para Ucrania sería una capitulación de hecho. Zelensky podría decir que de esta manera salvó muchas más vidas, pero quedará demasiado débil o inhabilitado para seguir al frente del gobierno de Kiev. La guerra se trató (se trata), precisamente, de la negativa ucraniana para cumplir con las exigencias de Putin que ahora reitera al presidente turco Erdogan. Aceptarlas después de 20.000 muertos y una destrucción muy importante de la infraestructura social y económica, no tendría mayor sentido. Ya se lo están advirtiendo los ucranianos a través de las redes sociales. Le dicen a Zelensky que, aunque él firme la rendición, ellos seguirán resistiendo en una guerra de guerrillas que hará imposible a los rusos controlar el país.

El derramamiento de sangre y la destrucción que las tropas rusas provocaron en Ucrania hacen que lo que podía haber sido acordado antes de la guerra, ahora se haga muy difícil de digerir. También es cierto que el gobierno ucraniano no puede continuar luchando hasta las últimas consecuencias porque las bajas serían exorbitantes. Pero aún no se llegó a ese punto. Todavía las tropas ucranianas mantienen una resistencia firme y la avanzada rusa pareciera estar, al menos, ralentizada.

Todo indica que las negociaciones todavía necesitan tiempo y, sobre todo, encontrar algunos puntos que permitan a Ucrania “salvar la ropa” y poder cantar una victoria –pírrica, claro- tan gloriosa como la de Putin.


Fuente: infobae.com

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantendrá una llamada el viernes con el líder chino, Xi Jinping, luego de que Washington advirtiera que la potencia asiática estaba considerando brindar apoyo militar a la invasión rusa de Ucrania.

La llamada, anunciada por primera vez por la Casa Blanca el jueves, llega en un momento tenso en las relaciones entre Estados Unidos y China.

La administración de Biden ha emitido advertencias públicas y privadas de que Beijing enfrentaría graves consecuencias si brinda apoyo material a la guerra del presidente ruso Vladimir Putin.

"El presidente Biden hablará mañana con el presidente Xi y dejará claro que China asumirá la responsabilidad de cualquier acción que tome para apoyar la agresión de Rusia, y no dudaremos en imponer costos", dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, en una rueda de prensa.

Blinken sostuvo que China tenía la responsabilidad de usar su influencia con Putin y defender las reglas internacionales, pero que parecía que Beijing estaba "moviéndose en la dirección opuesta".

"Nos preocupa que estén considerando ayudar directamente a Rusia con equipo militar para usar en Ucrania", dijo, confirmando oficialmente por primera vez los informes de principios de semana de que los funcionarios estadounidenses creían que China había señalado su voluntad de proporcionar a Moscú ese apoyo.

Blinken no dio más detalles sobre cuáles podrían ser los costos para China, y Washington aún no ha ofrecido evidencia de la afirmación de que China ha señalado su voluntad de ayudar a Rusia.

Moscú ha negado haber pedido ayuda militar a China, y el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha calificado la idea de "desinformación". Las naciones occidentales han estado enviando ayuda militar y humanitaria a Ucrania.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, caracterizó la llamada como "una oportunidad para que el presidente Biden evalúe cuál es la posición del presidente Xi".

Fuente: Noticias Argentinas

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó este miércoles al mandatario ruso, Vladimir Putin, de “criminal de guerra” por su invasión de la vecina Ucrania.

“Creo que es un criminal de guerra”, le dijo Biden a una periodista que lo interrogó en la Casa Blanca a la salida de un evento dedicado a la lucha contra la violencia doméstica.

La respuesta rusa no tardó en llegar. Minutos después el Kremlin rechazó los comentarios de Biden sobre Putin, al considerarlos “inaceptables e imperdonables”. “Consideramos inaceptable e imperdonable semejante retórica por parte del jefe de un Estado cuyas bombas mataron a centenas de miles de personas en todo el mundo”, declaró el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, citado por las agencias TASS y Ria Novosti.

Más temprano, el mandatario norteamericano había anunciado el envío de armas antiaéreas de “mayor alcance” y drones a Ucrania.

El armamento que enviará Estados Unidos a las fuerzas ucranianas incluye 800 misiles antiaéreos Stinger, 9.000 sistemas antiblindaje -entre ellos 2.000 misiles Javelin más-, 6.000 lanzacohetes antitanque de tipo AT-4, 1.000 armas más ligeras que sirven para destruir vehículos acorazados, 20 millones de municiones, y 100 drones.

La asistencia incluye además 100 lanzagranadas, 5.000 rifles, 1.000 pistolas, 400 ametralladoras y 400 escopetas, así como más de 20 millones de balas y municiones para esas armas de fuego.

El dinero, aprobado mientras las fuerzas rusas se acercan a la asediada capital ucraniana, Kiev, incluye 200 millones de dólares asignados durante el fin de semana y 800 millones de dólares en nuevos fondos de un paquete de ayuda aprobado la semana pasada por el Congreso. Estas cifras están incluidas en el paquete de gasto que firmó este martes Biden y que incluye 13.600 millones de dólares en ayuda humanitaria y militar para Ucrania y el este de Europa, a raíz de la invasión rusa.

“Se trata de transferencias directas de equipos de nuestro Departamento de Defensa a los militares ucranianos para ayudarles en su lucha contra esta invasión”, dijo Biden, que también anunció la ayuda estadounidense para que Ucrania adquiera “sistemas antiaéreos adicionales de mayor alcance”.

Durante la conferencia que brindó este miércoles, el presidente de Estados Unidos acusó a Putin de haber causado “una desolación devastadora en Ucrania”. “Esto es una atrocidad”, resumió.

Poco después de las declaraciones de Biden, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, señaló que el presidente “estaba hablando desde el corazón y en relación a lo que ha visto por la televisión”. “Y eso son acciones bárbaras de un dictador brutal durante su invasión de un país extranjero”, añadió durante su rueda de prensa diaria.

Hasta ahora, el Gobierno norteamericano había evitado usar ese término para referirse a Putin, aunque la vicepresidenta Kamala Harris dijo la semana pasada que debería haber una investigación sobre la posibilidad de que Rusia haya cometido crímenes de guerra en Ucrania.

Estados Unidos aseguró a principios de este mes que está “documentando” los ataques rusos en Ucrania y su impacto en la población civil para asegurar que Rusia “rinda cuentas” en caso de que se determine que ha cometido crímenes de guerra. Tras el ataque a la central atómica ucraniana de Zaporiyia el pasado 4 de marzo, la embajada estadounidense en Ucrania describió esa agresión como un “crimen de guerra”.

Sin embargo, la Casa Blanca evitó referirse a lo ocurrido en esos términos y el Departamento de Estado pidió a sus embajadas en todo el mundo que no difundieran el tuit de la legación en Ucrania que utilizaba esas palabras.

En cambio, otros estados u organizaciones internacionales sí se han expresado en esos términos ante la brutal ofensiva rusa en Ucrania.

El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, por ejemplo, calificó la semana pasada de “atroz crimen de guerra” el bombardeo ruso de un complejo que albergaba un hospital de maternidad y un hospital pediátrico en Mariupol, que dejó tres muertos, entre ellos una niña, y 17 heridos.

“Lo que ya hemos visto del régimen de Vladimir Putin con respecto al uso de municiones lanzadas sobre civiles inocentes, esto ya constituye en mi opinión un crimen de guerra”, apuntó el primer ministro británico, Boris Johnson, el 2 de marzo.

La semana pasada, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) abrió un portal para contactar con testigos, tanto de Ucrania como de otros países en los que el tribunal tiene abierta una investigación, que puedan aportar evidencias de crímenes de guerra o de lesa humanidad.

El fiscal jefe de la CPI, Karim Khan, subrayó este miércoles durante una visita a Polonia y al oeste de Ucrania que los ataques contra la población civil son “un crimen” que su oficina podría investigar. ”Si los ataques se dirigen intencionalmente contra bienes de carácter civil, incluidos los hospitales: ese es un delito que mi oficina puede investigar y procesar”, advirtió en un comunicado.

En esa línea, el jurista británico hizo una solicitud formal a Rusia para tener un encuentro con sus autoridades. “En mi opinión, es esencial que la Federación de Rusia participe activamente en esta investigación y estoy dispuesto a reunirme con ellos”.

Putin ordenó una invasión a gran escala de Ucrania hace tres semanas, argumentando que Rusia quiere forzar el desarme de Ucrania y derrocar al gobierno de Volodimir Zelensky.

Las fuerzas armadas de Ucrania, con enorme flujo de armas de países occidentales, se han defendido, deteniendo en gran medida el avance ruso. Ante la gran resistencia ucraniana, las tropas rusas recurrieron cada vez más a los bombardeos de civiles.

Más de tres millones de personas han huido de Ucrania desde el comienzo de la invasión, según la agencia de migración de las Naciones Unidas (OIM).

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, expresó el miércoles la preocupación de la Alianza por que Rusia pueda orquestar una operación falsa que incluya la utilización de armas químicas en Ucrania, a la que ha acusado previamente de albergar ese tipo de armamento. “Estamos preocupados por que Moscú pueda montar una operación de falsa bandera que posiblemente incluya armas químicas”, indicó en una rueda de prensa previa a la reunión de ministros aliados de Defensa del miércoles, al tiempo que alertó de las “absurdas denuncias” de Moscú sobre supuestos “laboratorios bioquímicos y armas químicas en Ucrania”.

“Eso es sólo otra mentira”, comentó.

Stoltenberg dejó claro que si Rusia utiliza armas químicas se trataría de una violación de la ley internacional: “Pedimos que detenga el combate y, en particular, que no utilice armas químicas”, enfatizó. En cualquier caso, recordó que Rusia ya ha utilizado previamente agentes químicos para “atacar y matar a oponentes políticos” y que también facilitó su uso varias veces en la contienda siria.

Con información de EFE y AFP

Fuente: infobae.com

El delantero del Zenit de San Petersburgo Artem Dzyuba pidió no ser convocado al equipo nacional de su país, del que es capitán. por tener familiares en Ucrania donde se desarrolla un conflicto bélico tras la invasión de Rusia hace más de dos semanas.

Dzyuba, símbolo del equipo ruso, pidió no ser convocado al equipo de su país mas allá de la decisión de la FIFA de excluir a Rusia de los partidos eliminatorios para Qatar 2022.

"El domingo hablamos por teléfono y Dzyuba nos aseguró que realmente quiere jugar en la selección nacional pero ahora pidió no ser convocado, debido a la difícil situación en Ucrania, donde tiene muchos familiares. Hemos acordado que nos mantendremos en contacto con él y seguiremos su actuación con el Zenit", explico Valery Karpin entrenador de la selección de Rusia en la página de la Federación de Futbol de ese país, según publica este martes el diario italiano La Gazzetta dello Sport".

Dada la notoriedad de Dzyuba en su país, en las últimas semanas algunos futbolistas ucranianos, como Vitali Mykolenko, del Everton, y Andriy Yarmolenko, del West Ham, le habían pedido que tomara una posición sobre el conflicto.

"Estoy en contra de toda guerra. La guerra da miedo. Pero también estoy en contra de la agresión y el odio humano que cada día se vuelve más y más preocupante. Estoy orgulloso de ser ruso y no entiendo por qué los atletas deberían pagar por todo esto", les respondió Dzyuba.


Fuente: Télam