Miércoles, 01 Julio 2026
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Una mujer con fracturas en una pierna y un hombro recibió una improvisada “férula” y esperó un día la ambulancia que la trasladó a Sáenz Peña, por falta de insumos y médicos en el Salvador Mazza.

 

El domingo, alrededor de las 9, Margarita Romero protagonizó un accidente de tránsito en Villa Ángela en el que sufrió fracturas en una de sus extremidades inferiores, y en una clavícula.

 

Esperó casi una hora tendida en el suelo, porque el hospital local Salvador Mazza sólo disponía de una ambulancia. Finalmente fue auxiliada pero no recibió las atenciones necesarias, aparentemente, por la ausencia de médicos traumatólogos.

 

La gravedad de las lesiones demandaba la inmediata inmovilización de su pierna derecha, pero el cometido no parecía sencillo por la falta de insumos y elementos de ortopedia en el hospital.

 

Sin los medios indispensables, el personal debió ingeniárselas y apelando más a la creatividad que a cualquier protocolo médico, improvisó una rudimentaria “férula” reciclando cartones de cajas y cintas adhesivas.

 

En esas condiciones, Margarita soportó el dolor hasta la mañana del lunes, cuando fue derivada al hospital 4 de Junio de Presidencia Roque Sáenz Peña, donde simplemente fue enyesada y regresada a Villa Ángela. “En Sáenz Peña no lo podían creer”, contó Margarita a HDP.

 

Esto, sumado al caso de otra paciente con fracturas sufridas en un accidente, que también fue derivada a Sáenz Peña y volvió a Villa Ángela en la misma ambulancia que Margarita, deja en evidencia que en el hospital Mazza no hay insumos ni personal capacitado para enyesar y se ven obligados a derivar pacientes a centros de mayor “complejidad”.

 

Mientras tanto, en las redes sociales un joven denunciaba que llevaba tres días esperando que los médicos del servicio de Traumatología atendieran a su padre. Y que el 18 había sido derivado al hospital 4 de Junio pero no fue admitido porque, por falta de ambulancia, llegó por la tarde cuando la derivación estaba programada para la mañana.

 

Fuente Eres Chaco

A menor edad aumenta la probabilidad de que el embarazo sea por abuso sexual. 

Según cifras del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, en 2015, nacieron en nuestro país 2.787 niños de madres adolescentes de 10 a 14 años, más de 7 por día. Además, las mujeres de entre 15 y 19 años dieron a luz a otros 108.912 bebés, y 2 de cada 3 (67%) reportaron al momento del posparto que ese embarazo no había sido intencional.

Entre las menores a 15 años que quedaron embarazadas, casi 9 de cada 10 (88,3%) no usó ningún método anticonceptivo. Por otra parte, en el grupo de 15 a 19 años el 77,2% tampoco lo hizo.

Estas cifras reflejan la necesidad de trabajar sobre la prevención del embarazo no intencional, tanto en las niñas como en los varones adolescentes, con educación sexual prácticamente desde la misma infancia.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) destacaron la importancia de la prevención del embarazo en la adolescencia, que puede poner en riesgo la salud de las niñas y comprometer su futuro personal, académico y laboral, atentando contra el desarrollo de todo su potencial.

Los especialistas aseguran que para prevenir los embarazos no intencionales en la adolescencia, son fundamentales la educación en el hogar y en la escuela, las campañas públicas de concientización, los mensajes de los medios de comunicación y la atención integral brindada por profesionales de la salud.

Desde un punto de vista socio-sanitario, un "abismo de experiencias" separa a los adolescentes más jóvenes de los menores, por eso se suele dividir a la segunda década de la vida en los períodos 10 a 14 y 15 a 19. En el primer grupo etario, deben considerarse como posibles las situaciones de abuso y coerción, produciéndose circunstancias de incesto y de embarazos y maternidades infantiles forzadas.

Según los relevamientos de los especialistas, entre las adolescentes de 15 a 19 años, los determinantes en la iniciación sexual se relacionan con condiciones de pobreza, estar fuera del sistema escolar, tener relaciones sexuales sin uso sistemático o adecuado de anticonceptivos y estar en pareja o conviviendo.

 

A su vez, hay evidencia de repetición del embarazo en la adolescencia: 1 de cada 4 argentinas que tuvo su primer hijo en la adolescencia, tendrá el segundo antes de los 19 años.

Fuente: datachaco.com

La obra permitirá mayor accesibilidad para personas ciegas.

Gustavo Martínez acompañó a la familia educativa y socios del Centro Social, Recreativo y Cultural para no videntes de Chaco (Cenovi) en la inauguración de sendas podotáctiles en la sede central del instituto, ubicado en Monteagudo al 1251. La obra fue concretada por operarios del Equipo Hábitat.

La inauguración se dio en el marco de la "Semana de Roberto", un homenaje que Cenovi realiza desde 2016 a su fundador y referente, Roberto Emilio Toullieux, ex presidente del Centro durante 25 años, fallecido en 2015.

Martínez saludó a todos los presentes y contó que este trabajo surgió tras un encuentro con Sergio Toullieux, hijo de Roberto y actual presidente de la Editora Braille “Roberto E. Toullieux, que “se acercó para ver como se podía trabajar en conjunto para seguir mejorando las condiciones de la ciudad en materia de accesibilidad”.

Explicó que “Resistencia tiene muchas barreras urbanas” y que “se va trabajando paulatinamente para que se convierta en una ciudad amigable y tenga todas las condiciones de seguridad necesarias”.

Agradeció a los trabajadores de Equipo Hábitat que estuvieron a cargo de la obra y recordó que “es un equipo de trabajo que colabora con todas las instituciones, un proyecto conveniado con el Gobierno Provincial, para colaborar en el mantenimiento y mejoras de las instituciones, en este caso, construyendo las sendas podotáctiles en el frente de este edifico”.

Sobre la obra sumó que “se contó además con la colaboración de distintos funcionarios para conseguir los materiales” e indicó que “sobraron baldosas para poder construir dos sendas más”. Invitó a Sergio y a los representantes de Cenovi a ayudarlos a elegir los lugares convenientes para hacerlo y así “seguir este trabajo en conjunto por la accesibilidad urbana”.

 

Fuente: datachaco.com

El cuerpo estaba dentro de una bolsa de basura, entre dos paredes.

Después de cuatro días de búsqueda exhaustiva en San Miguel, la policía encontró muerta a Sheila Alejandra Ayala en un predio cercano a donde vive su familia. El comisario mayor Jorge Figini, confirmó que la nena de 10 años "sufrió una muerte violenta" y que sus restos estaban dentro de una bolsa de basura, entre dos paredes.

"En un final triste, encontramos un cuerpo pequeño. Está trabajando el personal de Policía Científica en el lugar. De ahora en más seguiremos buscando hasta que aparezcan los culpables", indicó el oficial ante la prensa.

En medio del megaoperativo que se montó para encontrarla, las autoridades desplegaron a 150 policías en el barrio Trujui de la localidad bonaerense de San Miguel. El Cuerpo Especial de la Policía Siniestral llegó con picos y palas hasta el lugar donde la vieron por última vez para hacer excavaciones.

A este grupo de expertos se sumaron la División de Cinotécnica, que trabajó con perros rastreadores; la Unidad de Criminalística y efectivos de la Policía Federal, Prefectura y los Bomberos.

A pesar de que la fuerza trasladó en un patrullero a dos de los tíos de la víctima, el comisario Figini sostuvo que, hasta el momento, no hay detenidos y que sigue en curso la investigación para determinar los culpables.

El oficial confirmó que el hallazgo lo hizo la Policía Bonaerense: el cuerpo estaba en una bolsa de plástico, tapado con un colchón, en medio de una pared y una medianera.

El juez de Garantías de San Martín, Mariano Grammático Mazzari, y el fiscal de instrucción local, Gustavo Carracedo, ordenaron las pericias forenses sobre el cuerpo para determinar de manera científica que, efectivamente, sea el de Sheila.

INCIDENTES ENTRE VECINOS Y LA POLICÍA

La trágica aparición sin vida del cuerpo de Sheila Alejandra Ayala llenó de bronca a los vecinos de San Miguel. Un grupo de al menos 25 personas reaccionó a los piedrazos contra el frente de la casa en la que encontraron muerta a la nena de 10 años.

La situación se salió de control por completo y pasó del dolor a la furia. Cuando se confirmó que el cuerpo encontrado era de Sheila, los vecinos se reunieron en el frente del domicilio: primero empezaron a insultar a los efectivos que estaban participando del operativo y luego apedrearon la casa.

A partir de la catarata de piedras que empezó a caer sobre la casa, un grupo de Infantería de la Policía Bonaerense se acercó hasta el lugar para intentar calmar a los vecinos, que también reaccionaron con proyectiles contra ellos. Frente a esto, los oficiales respondieron con balas de goma.

 

Fuente: datachaco.com