Lunes, 17 Agosto 2026
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El presidente de Estados Unidos dijo que si frenen los misiles le recomendará a Israel no contraatacar.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este domingo a Irán detener el lanzamiento de misiles contra Israel y regresar a las negociaciones luego de que Teherán lanzara una nueva oleada de misiles balísticos. 

"Lo que recomendaría a Irán: Ya has disparado tus misiles, es suficiente", afirmó Trump a Fox News.

"Regresa a la mesa y haz un trato", sostuvo Trump, que también comentó que Washington y Teherán estaban cerca de alcanzar un acuerdo antes de que Irán lanzara los misiles hoy con anterioridad. 

"Estamos muy cerca. Yo diría que se hubiera firmado un acuerdo el lunes, martes o miércoles de la próxima semana. Y ahora esto sucede", añadió Trump. "Ciertamente, esto no ayudará a las negociaciones", dijo Trump. 

En otra entrevista con el medio de comunicación estadounidense Axios, Trump señaló que llamará al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y lo presionaría para que no responda al ataque de misiles de Irán. 

"Voy a llamar a Bibi ahora mismo y le diré que no contraataque. Cada uno de ellos se divirtió. Israel tuvo su ataque, e Irán tuvo su ataque. No necesitamos otro más", aseguró Trump. De acuerdo con CNN, Irán lanzó por lo menos 10 misiles balísticos hacia Israel en por lo menos tres oleadas distintas hoy. 

El ejército de Israel dijo que todos los misiles fueron interceptados. Dos fuentes israelíes que fueron citadas por CNN comentaron que Israel dará una "poderosa" respuesta al ataque, lo que encendió preocupación por una nueva escalada en la región. 


Fuente: NA 

Los candidatos, con proyectos ideológicos opuestos, miden sus fuerzas en las urnas este domingo. La jornada se desarrolló con normalidad y sin incidentes de relevancia.

Este 7 de junio, más de 10 millones de ciudadanos peruanos acudieron a las urnas para participar del balotaje para definir el próximo presidente de Perú. Los primeros resultados difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mostró una ventaja de Keiko Fujimori por sobre Roberto Sánchez.

Con el 51,152% de las actas contabilizadas, la candidata de derecha Fujimori se imponía de manera parcial en el balotaje presidencial de Perú con el 52,716% de los votos, equivalente a 5.296.463 sufragios, según los primeros datos difundidos por la ONPE.

 Por su parte, el candidato de izquierda Sánchez reunía el 47,284%, con 4.750.698 votos. El reporte correspondía a 47.452 actas procesadas sobre un total de 92.766, de acuerdo con la actualización oficial publicada a las 19:12 del domingo.

En estos comicios está en juego mucho más que el mandato presidencial para el período 2026-2031: es la oportunidad de cerrar una severa crisis política. La elección determinará quién se convertirá en el noveno presidente peruano en los últimos diez años.

La misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) destacó este domingo que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú se desarrolló con normalidad y sin incidentes de relevancia.

“Hemos estado presentes en alrededor de 300 recintos electorales y la jornada se está desarrollando de manera tranquila y en paz”, afirmó el jefe de la misión, el boliviano Víctor Rico. Además, señaló que los inconvenientes que pudieron surgir durante la votación fueron resueltos conforme a la normativa vigente.

Keiko Fujimori, líder del espacio de derecha Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, del sello de izquierda Juntos por el Perú, son los candidatos que accedieron al balotaje. En la primera vuelta, y en una oferta electoral que superaba los 30 candidatos, ninguno se sobrepuso de manera contundente: Fujimori lideró los comicios con 17,18%, mientras que Sánchez se metió en la definición con el 12,03% de los votos.

Se trata de la cuarta participación de Fujimori para la presidencia, en una campaña que giró en torno a los ejes de seguridad e inversión, además de intentar sobreponerse a las críticas que la referencian con su padre, el expresidente Alberto Fujimori, al que se lo encontró culpable de hechos de corrupción, autoritarismo y esterilización forzada de mujeres originarias.

Por su parte, Roberto Sánchez levantó las consignas del último mandatario electo, Pedro Castillo -quien continúa detenido-, y concentra el apoyo de las zonas rurales y del sur del país. Aunque intentó acallar los rumores de expropiaciones de compañías mineras y energéticas, dejó trascender sus intenciones de renegociar los acuerdos con las empresas de capital extranjero.

Las encuesta de Ipsos Perú muestra como favorita a Fujimori, con una intención de voto del 38% frente al 35% de Sánchez. En ese marco, la indecisión del 27% de los encuestados no sólo expresa la incertidumbre al respecto del resultado final, sino también la insatisfacción hacia la dirigencia política que marcó la última década de la vida institucional del Perú.

Roberto Sánchez vota en Huaral y pide un "voto de conciencia"

Para dar inicio a la crucial jornada de la segunda vuelta presidencial frente a la derechista Keiko Fujimori, el candidato de izquierda Roberto Sánchez optó por un espacio de recogimiento familiar. El líder de Juntos por el Perú comenzó el domingo asistiendo a misa en Huaral, su localidad natal de tradición agrícola ubicada a 90 kilómetros de Lima, acompañado por sus padres, su esposa y sus dos hijas.

Al salir de su hogar, el aspirante presidencial hizo un llamado a la ciudadanía para que acuda a las urnas con responsabilidad cívica, invitando a todos los peruanos a asumir "su compromiso con la democracia y con el país, ejercitando un voto de conciencia, un voto democrático de amor a la patria". En sintonía con este mensaje, Sánchez exhortó a la población a sufragar "con la mayor esperanza para un Perú con cero discriminación y pobreza, y con mucha democracia y justicia".
Keiko Fujimori pasó por las urnas en la decisiva jornada electoral de Perú

En medio de una gran expectativa y rodeada por el clamor de sus simpatizantes, Keiko Fujimori ejerció su derecho al voto en la decisiva segunda vuelta presidencial peruana, donde se mide este domingo contra el candidato de izquierda, Roberto Sánchez. La aspirante de derecha optó por el silencio ante la prensa, limitándose a ingresar al centro de votación rodeada de vítores.

La jornada de la líder política se concentró en el colegio Libertador San Martín, ubicado en el distrito limeño de San Borja, establecimiento al que arribó custodiada por un estricto operativo de seguridad. Tras sufragar, Fujimori se retiró del lugar no sin antes asomarse por la ventana superior de su vehículo para retribuir el afecto y el respaldo de la multitud que la esperaba afuera.


Fuente: ambito.com

El presidente estadounidense evalúa una prórroga de 60 días, mientras presiona a Teherán por el paso marítimo clave.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó este viernes que tomará en las próximas horas una decisión sobre una propuesta para extender el alto el fuego con Irán, en medio de negociaciones marcadas por fuertes diferencias sobre el estrecho de Ormuz, el programa nuclear iraní y el eventual levantamiento de sanciones.

La iniciativa apunta a prorrogar por otros 60 días la tregua alcanzada a comienzos de abril, con el objetivo de dar más tiempo a los negociadores para avanzar hacia un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto.

 Trump aseguró que mantendría una reunión en una sala segura de la Casa Blanca para realizar una “determinación final” sobre el plan. Más tarde, el gobierno estadounidense informó que el encuentro había concluido, aunque no brindó detalles sobre el resultado.

Desde Teherán, una fuente iraní citada por Reuters sostuvo que el entendimiento está cerca, pero aclaró que todavía no fue aprobado. Pese a ese acercamiento, las condiciones expuestas por Washington siguen chocando con la postura del régimen iraní.
Las condiciones que traban el acuerdo entre Estados Unidos e Irán

El mandatario estadounidense afirmó que Irán debe comprometerse a no desarrollar armas nucleares y reclamó la apertura inmediata del estrecho de Ormuz, sin cobro de peajes y con circulación irrestricta para los buques en ambos sentidos. También sostuvo que el material nuclear iraní sería “desenterrado” por Estados Unidos.

La agencia semioficial iraní Fars, en cambio, consideró que las declaraciones de Trump buscan presentar una “victoria fabricada”. Según Reuters, una fuente iraní señaló que el eventual acuerdo no incluye cuestiones nucleares, mientras que el vocero de la Cancillería, Esmaeil Baghaei, afirmó que la administración del paso marítimo debe ser definida por Irán y Omán.

De acuerdo con Fars, el estrecho sería reabierto bajo condiciones fijadas por Teherán una vez que Estados Unidos levante el bloqueo sobre embarcaciones iraníes. La misma agencia indicó que habría un entendimiento para liberar u$s12.000 millones en activos iraníes congelados.

Trump, sin embargo, aseguró que no habrá intercambio de dinero “hasta nuevo aviso”, en una frase que podría aludir tanto a los reclamos iraníes por peajes en Ormuz como a eventuales reparaciones de guerra o a la liberación de fondos retenidos.

El posible avance diplomático tuvo impacto inmediato en los mercados: los precios del petróleo retrocedieron y las acciones operaron al alza ante la expectativa de una reapertura del paso estratégico.
Las elecciones legislativas en EEUU suman presión sobre Trump

La presión sobre la Casa Blanca se intensifica en la previa de las elecciones legislativas de noviembre. Trump necesita normalizar la circulación por Ormuz para contener el precio de la nafta en Estados Unidos, pero también enfrenta resistencias internas entre los sectores más duros de su propio partido, contrarios a otorgar concesiones a Teherán. La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero provocó miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, y generó un fuerte impacto económico global por la suba de la energía, derivada del cierre efectivo del estrecho de Ormuz.

En su publicación en Truth Social, Trump afirmó que las minas serían retiradas del paso marítimo y que los buques atrapados allí podrían comenzar a regresar a sus países. En paralelo, el jefe del organismo nuclear de la ONU, Rafael Grossi, aseguró al Financial Times que Kazajistán manifestó disposición a recibir el stock iraní de uranio altamente enriquecido en caso de que se alcance un acuerdo.

Irán reclama, además, el levantamiento de sanciones, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y que cualquier pacto de paz incluya el fin de la ofensiva de Israel en Líbano contra Hezbollah, aliado de Teherán.
Irán informó que otros 24 barcos cruzaron Ormuz bajo autorización oficial

La televisión estatal iraní informó que otros 24 buques atravesaron el estrecho de Ormuz durante las últimas 24 horas en coordinación con las fuerzas militares del país, en medio de las negociaciones con Estados Unidos por la reapertura plena de la vía marítima.

Un periodista de la cadena IRIB, que citó a la armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, señaló que el número de embarcaciones autorizadas a transitar era mayor, aunque el flujo se mantiene regulado para evitar congestión en la zona.

“Los buques de otros países solo pueden transitar por las rutas designadas, en horarios específicos y bajo los permisos y condiciones establecidos por Irán”, afirmó el reportero.

También advirtió que cualquier nave que ingrese sin autorización al área bajo control iraní y de la Armada de la Guardia Revolucionaria “se enfrentará a una fuerte respuesta” de las fuerzas armadas.


Fuente: ambito.com

¿Llegó el tiempo del acuerdo de paz en Irán, Gekko? ¿O es una falsa señal como tantas otras que propala el presidente Trump? ¿Qué harán los mercados? ¿Llega por fin un freno para el ascenso de las tasas largas y el alivio para los bonos? ¿Se crea el espacio para que la Fed pueda pensar de nuevo en bajar las tasas?

Periodista: ¿Es la hora finalmente de un acuerdo de paz con Irán? Y, se sobrentiende, de la reapertura de la navegación por el estrecho de Ormuz.

Gordon Gekko: La quinta vez debería ser la vencida.

 P.: Trump lo anunció cinco veces por las redes sociales, pero nunca pareció tan verosímil. ¿Cree que esta vez va en serio?

G.G.: Nunca antes hubo tanta urgencia, es cierto. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho que estamos cerca, pero que aún no estamos ahí. Así que todavía falta, por lo menos, un golpe de horno.

P.: Dijo que Trump quiere un “buen acuerdo” o no habrá acuerdo.

G.G.: Elemental, Watson. Si Trump lo aprueba, por definición oficial tiene que ser bueno.

P.: Los mercados, en principio, lo dan por bueno.

G.G.: Que la Bolsa clave nuevos récords no significa nada, porque el mercado bull es una embestida formidable a prueba de balas. Pero la caída de las tasas largas, sí, es una señal positiva. Indica una descompresión visible donde regía una tensión creciente…

P.: Paradójicamente, los precios del crudo, primero bajaron, pero después subieron con las noticias de que las fuerzas de EEUU habían atacado a lanzadores de misiles iraníes y también a lanchas rápidas que estaban colocando minas submarinas.

G.G.: Toda cotización por debajo de los 100 dólares, a esta altura, es un voto de confianza a que el conflicto se arregla relativamente rápido. El barril de WTI debajo de 90 dólares es casi una semiplena prueba. Así que súmelo a la lista de señales auspiciosas.

P.: Irán reconoce que hay avances en la negociación. Esta vez no es solamente Washington.

G.G.: La televisión iraní difundió un borrador del memorándum de entendimiento, que Trump desestimó como una “fabricación”. Es una manera de preparar a la opinión pública.

P.: Pero Teherán, a la vez, acusa que los ataques de EEUU rompieron el cese del fuego pactado de manera flagrante. ¿No es una contradicción?

G.G.: Que le hace una mancha más al tigre. Esto es una guerra. Todo vale. Yo diría que esos ataques, que sacuden la abulia de la tregua, confirman que algo significativo se está gestando. Los vimos también en la antesala de la tregua del 7 de abril. La mayor agresividad de Israel es otra señal inconfundible.

P.: ¿Podemos pensar que en junio se reabre la navegación por Ormuz?

G.G.: El fin de semana, Polymarkets estimaba 75% de probabilidades.

P.: Cuando Trump dio el acuerdo de paz como ampliamente negociado…

G.G.: Tal cual. Pero ahora, con más elementos de juicio, arriesga una cifra menor: 42%. Para fines de julio se estira a 62%.

P.: ¿Qué pasó?

G.G.: De un día para el otro, Trump cambió su discurso. Lo que estaba prácticamente cerrado resulta que estaba por negociar.

P.: ¿Y usted qué piensa?

G.G.: Que el acuerdo debe estar esbozado y discutido ya en sus líneas generales, pero que la mayor dificultad para ambas partes estriba en cómo comunicarlo. Así las cosas, lo que empezó es una guerra de versiones. Cada cual necesita imponer su narrativa. Por fortuna, son públicos distintos y audiencias segmentadas. Irán, muy tímidamente, está levantando la veda local a internet.

P.: Ya sabemos que Trump no exige – como al principio - la rendición incondicional de Irán.

G.G.: Pero no sabemos qué tendrá que conceder. Por eso el kilométrico posteo en Truth Social que daba cuenta de un acuerdo inminente el fin de semana. El diablo está en los detalles. Y para que no se note hay que taparnos de información muy cargada en detalles.

P.: No sonaba creíble aquello de que Arabia Saudita y Pakistán, como parte del arreglo, estaban dispuestos a sumarse a los Acuerdos de Abraham con Israel.

G.G.: Ni tampoco que fuera necesario. Es relleno. Trump necesita una cortina de humo y hacer bulto. La guerra fue una decisión unilateral suya. La paz, pareciera ser a instancia de los demás. Una responsabilidad compartida con un lote amplio de países que no quieren que haya más combates. Se diluye el hecho de que es una definición que toman los EEUU. Casi como si fuera un acto de cortesía. Es como si Trump les hiciera una concesión a ellos y no a Irán.

P.: ¿Qué es lo que hay que mirar en concreto? ¿Qué es lo relevante? ¿Solamente las condiciones de navegación por el estrecho de Ormuz? ¿La suerte del programa nuclear iraní? ¿La disposición del uranio enriquecido? ¿No importa acaso el compromiso de Teherán sobre el sostenimiento de los grupos proxies – como Hamás y Hezbolá - que alimenta en toda la región?

G.G.: Lo que urge es restablecer la circulación comercial en Ormuz. Lo otro es importante, pero no es urgente. Y demandará tiempo negociarlo en serio. En 2015, llevó meses, sino fue el fruto de negociaciones de años. Hoy los tiempos son perentorios. El acuerdo de paz se apura para evitar una crisis de energía ominosa. A los mercados les interesa que la navegación se retome cuanto antes y con la mayor fluidez posible. Pero la política, que no es indiferente a esa necesidad, máxime en un año electoral, tiene también su propia lógica que satisfacer. Trump debe presentar el acuerdo como una victoria que justifica la magnitud de la operación militar realizada. Tiene que ocultar las concesiones para que Irán permita el pasaje seguro por Ormuz.

P.: Es difícil pensar que Irán ceda el control de Ormuz a cambio de nada.

G.G.: Correcto. Y el error ya se cometió. Es mejor aceptar la realidad tal cual es ahora y no postergarla indefinidamente. Porque la crisis de la energía se hace más complicada de manejar cada día que pasa y faltan 12 o 14 millones de barriles de crudo. Esa es la lógica natural del acuerdo. Achicar pérdidas y evitar una colisión inminente. No es la consagración de ninguna hazaña que merezca ser imitada.

P.: A los mercados no les interesa mucho la geopolítica. Si Ormuz vuelve a ser navegable, ¿se cierra el capítulo de alta incertidumbre que nos persigue desde que comenzó la guerra? ¿Ya habremos visto lo peor en los mercados que hoy se mantienen en vela y más castigados? Me refiero, por ejemplo, a la energía y los bonos.

G.G.: La solución al bloqueo va a ser escalonada, no inmediata. Pero si es creíble, la prima de riesgo Ormuz bajará para todos. Por anticipado. También para la Bolsa y los commodities. Entendamos que sin energía íbamos a un destino de recesión y alta inflación que no se podía evitar, tarde o temprano. Remover ese riesgo es el dato clave de la negociación…

P.: Un hombre del presidente, Kevin Hassett, su candidato favorito para comandar la Fed, pero que no dio la talla, dijo que si se reabre Ormuz el banco central tendría espacio para bajar las tasas de interés. ¿Piensa que es así? ¿Esa es la motivación de Trump?

G.G.: Como ya se dijo, el comandante Trump le arruinó los proyectos de política interna que tenía el presidente Trump. La guerra fue un fiasco. La paz, por lo menos, acotará los daños. En principio, le permitirá a Kevin Warsh conducir la Fed sin chocar ni con sus colegas ni con la Casa Blanca. Podrá sostener la postura que heredó de Jay Powell: el ver y esperar. Mantener las tasas de interés será una postura razonable en ese contexto y no una irresponsabilidad o un signo de obediencia a Trump. No dañará su reputación, que es el activo que tiene que construir. Y créame que habría que subirlas si la reapertura de Ormuz se dilata mucho más allá de julio. O si no se produce con una hoja de ruta que sea clara y convincente.

Fuente: ambito.com