Miércoles, 24 Junio 2026
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El presidente estadounidense evalúa una prórroga de 60 días, mientras presiona a Teherán por el paso marítimo clave.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó este viernes que tomará en las próximas horas una decisión sobre una propuesta para extender el alto el fuego con Irán, en medio de negociaciones marcadas por fuertes diferencias sobre el estrecho de Ormuz, el programa nuclear iraní y el eventual levantamiento de sanciones.

La iniciativa apunta a prorrogar por otros 60 días la tregua alcanzada a comienzos de abril, con el objetivo de dar más tiempo a los negociadores para avanzar hacia un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto.

 Trump aseguró que mantendría una reunión en una sala segura de la Casa Blanca para realizar una “determinación final” sobre el plan. Más tarde, el gobierno estadounidense informó que el encuentro había concluido, aunque no brindó detalles sobre el resultado.

Desde Teherán, una fuente iraní citada por Reuters sostuvo que el entendimiento está cerca, pero aclaró que todavía no fue aprobado. Pese a ese acercamiento, las condiciones expuestas por Washington siguen chocando con la postura del régimen iraní.
Las condiciones que traban el acuerdo entre Estados Unidos e Irán

El mandatario estadounidense afirmó que Irán debe comprometerse a no desarrollar armas nucleares y reclamó la apertura inmediata del estrecho de Ormuz, sin cobro de peajes y con circulación irrestricta para los buques en ambos sentidos. También sostuvo que el material nuclear iraní sería “desenterrado” por Estados Unidos.

La agencia semioficial iraní Fars, en cambio, consideró que las declaraciones de Trump buscan presentar una “victoria fabricada”. Según Reuters, una fuente iraní señaló que el eventual acuerdo no incluye cuestiones nucleares, mientras que el vocero de la Cancillería, Esmaeil Baghaei, afirmó que la administración del paso marítimo debe ser definida por Irán y Omán.

De acuerdo con Fars, el estrecho sería reabierto bajo condiciones fijadas por Teherán una vez que Estados Unidos levante el bloqueo sobre embarcaciones iraníes. La misma agencia indicó que habría un entendimiento para liberar u$s12.000 millones en activos iraníes congelados.

Trump, sin embargo, aseguró que no habrá intercambio de dinero “hasta nuevo aviso”, en una frase que podría aludir tanto a los reclamos iraníes por peajes en Ormuz como a eventuales reparaciones de guerra o a la liberación de fondos retenidos.

El posible avance diplomático tuvo impacto inmediato en los mercados: los precios del petróleo retrocedieron y las acciones operaron al alza ante la expectativa de una reapertura del paso estratégico.
Las elecciones legislativas en EEUU suman presión sobre Trump

La presión sobre la Casa Blanca se intensifica en la previa de las elecciones legislativas de noviembre. Trump necesita normalizar la circulación por Ormuz para contener el precio de la nafta en Estados Unidos, pero también enfrenta resistencias internas entre los sectores más duros de su propio partido, contrarios a otorgar concesiones a Teherán. La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero provocó miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano, y generó un fuerte impacto económico global por la suba de la energía, derivada del cierre efectivo del estrecho de Ormuz.

En su publicación en Truth Social, Trump afirmó que las minas serían retiradas del paso marítimo y que los buques atrapados allí podrían comenzar a regresar a sus países. En paralelo, el jefe del organismo nuclear de la ONU, Rafael Grossi, aseguró al Financial Times que Kazajistán manifestó disposición a recibir el stock iraní de uranio altamente enriquecido en caso de que se alcance un acuerdo.

Irán reclama, además, el levantamiento de sanciones, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y que cualquier pacto de paz incluya el fin de la ofensiva de Israel en Líbano contra Hezbollah, aliado de Teherán.
Irán informó que otros 24 barcos cruzaron Ormuz bajo autorización oficial

La televisión estatal iraní informó que otros 24 buques atravesaron el estrecho de Ormuz durante las últimas 24 horas en coordinación con las fuerzas militares del país, en medio de las negociaciones con Estados Unidos por la reapertura plena de la vía marítima.

Un periodista de la cadena IRIB, que citó a la armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, señaló que el número de embarcaciones autorizadas a transitar era mayor, aunque el flujo se mantiene regulado para evitar congestión en la zona.

“Los buques de otros países solo pueden transitar por las rutas designadas, en horarios específicos y bajo los permisos y condiciones establecidos por Irán”, afirmó el reportero.

También advirtió que cualquier nave que ingrese sin autorización al área bajo control iraní y de la Armada de la Guardia Revolucionaria “se enfrentará a una fuerte respuesta” de las fuerzas armadas.


Fuente: ambito.com

¿Llegó el tiempo del acuerdo de paz en Irán, Gekko? ¿O es una falsa señal como tantas otras que propala el presidente Trump? ¿Qué harán los mercados? ¿Llega por fin un freno para el ascenso de las tasas largas y el alivio para los bonos? ¿Se crea el espacio para que la Fed pueda pensar de nuevo en bajar las tasas?

Periodista: ¿Es la hora finalmente de un acuerdo de paz con Irán? Y, se sobrentiende, de la reapertura de la navegación por el estrecho de Ormuz.

Gordon Gekko: La quinta vez debería ser la vencida.

 P.: Trump lo anunció cinco veces por las redes sociales, pero nunca pareció tan verosímil. ¿Cree que esta vez va en serio?

G.G.: Nunca antes hubo tanta urgencia, es cierto. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho que estamos cerca, pero que aún no estamos ahí. Así que todavía falta, por lo menos, un golpe de horno.

P.: Dijo que Trump quiere un “buen acuerdo” o no habrá acuerdo.

G.G.: Elemental, Watson. Si Trump lo aprueba, por definición oficial tiene que ser bueno.

P.: Los mercados, en principio, lo dan por bueno.

G.G.: Que la Bolsa clave nuevos récords no significa nada, porque el mercado bull es una embestida formidable a prueba de balas. Pero la caída de las tasas largas, sí, es una señal positiva. Indica una descompresión visible donde regía una tensión creciente…

P.: Paradójicamente, los precios del crudo, primero bajaron, pero después subieron con las noticias de que las fuerzas de EEUU habían atacado a lanzadores de misiles iraníes y también a lanchas rápidas que estaban colocando minas submarinas.

G.G.: Toda cotización por debajo de los 100 dólares, a esta altura, es un voto de confianza a que el conflicto se arregla relativamente rápido. El barril de WTI debajo de 90 dólares es casi una semiplena prueba. Así que súmelo a la lista de señales auspiciosas.

P.: Irán reconoce que hay avances en la negociación. Esta vez no es solamente Washington.

G.G.: La televisión iraní difundió un borrador del memorándum de entendimiento, que Trump desestimó como una “fabricación”. Es una manera de preparar a la opinión pública.

P.: Pero Teherán, a la vez, acusa que los ataques de EEUU rompieron el cese del fuego pactado de manera flagrante. ¿No es una contradicción?

G.G.: Que le hace una mancha más al tigre. Esto es una guerra. Todo vale. Yo diría que esos ataques, que sacuden la abulia de la tregua, confirman que algo significativo se está gestando. Los vimos también en la antesala de la tregua del 7 de abril. La mayor agresividad de Israel es otra señal inconfundible.

P.: ¿Podemos pensar que en junio se reabre la navegación por Ormuz?

G.G.: El fin de semana, Polymarkets estimaba 75% de probabilidades.

P.: Cuando Trump dio el acuerdo de paz como ampliamente negociado…

G.G.: Tal cual. Pero ahora, con más elementos de juicio, arriesga una cifra menor: 42%. Para fines de julio se estira a 62%.

P.: ¿Qué pasó?

G.G.: De un día para el otro, Trump cambió su discurso. Lo que estaba prácticamente cerrado resulta que estaba por negociar.

P.: ¿Y usted qué piensa?

G.G.: Que el acuerdo debe estar esbozado y discutido ya en sus líneas generales, pero que la mayor dificultad para ambas partes estriba en cómo comunicarlo. Así las cosas, lo que empezó es una guerra de versiones. Cada cual necesita imponer su narrativa. Por fortuna, son públicos distintos y audiencias segmentadas. Irán, muy tímidamente, está levantando la veda local a internet.

P.: Ya sabemos que Trump no exige – como al principio - la rendición incondicional de Irán.

G.G.: Pero no sabemos qué tendrá que conceder. Por eso el kilométrico posteo en Truth Social que daba cuenta de un acuerdo inminente el fin de semana. El diablo está en los detalles. Y para que no se note hay que taparnos de información muy cargada en detalles.

P.: No sonaba creíble aquello de que Arabia Saudita y Pakistán, como parte del arreglo, estaban dispuestos a sumarse a los Acuerdos de Abraham con Israel.

G.G.: Ni tampoco que fuera necesario. Es relleno. Trump necesita una cortina de humo y hacer bulto. La guerra fue una decisión unilateral suya. La paz, pareciera ser a instancia de los demás. Una responsabilidad compartida con un lote amplio de países que no quieren que haya más combates. Se diluye el hecho de que es una definición que toman los EEUU. Casi como si fuera un acto de cortesía. Es como si Trump les hiciera una concesión a ellos y no a Irán.

P.: ¿Qué es lo que hay que mirar en concreto? ¿Qué es lo relevante? ¿Solamente las condiciones de navegación por el estrecho de Ormuz? ¿La suerte del programa nuclear iraní? ¿La disposición del uranio enriquecido? ¿No importa acaso el compromiso de Teherán sobre el sostenimiento de los grupos proxies – como Hamás y Hezbolá - que alimenta en toda la región?

G.G.: Lo que urge es restablecer la circulación comercial en Ormuz. Lo otro es importante, pero no es urgente. Y demandará tiempo negociarlo en serio. En 2015, llevó meses, sino fue el fruto de negociaciones de años. Hoy los tiempos son perentorios. El acuerdo de paz se apura para evitar una crisis de energía ominosa. A los mercados les interesa que la navegación se retome cuanto antes y con la mayor fluidez posible. Pero la política, que no es indiferente a esa necesidad, máxime en un año electoral, tiene también su propia lógica que satisfacer. Trump debe presentar el acuerdo como una victoria que justifica la magnitud de la operación militar realizada. Tiene que ocultar las concesiones para que Irán permita el pasaje seguro por Ormuz.

P.: Es difícil pensar que Irán ceda el control de Ormuz a cambio de nada.

G.G.: Correcto. Y el error ya se cometió. Es mejor aceptar la realidad tal cual es ahora y no postergarla indefinidamente. Porque la crisis de la energía se hace más complicada de manejar cada día que pasa y faltan 12 o 14 millones de barriles de crudo. Esa es la lógica natural del acuerdo. Achicar pérdidas y evitar una colisión inminente. No es la consagración de ninguna hazaña que merezca ser imitada.

P.: A los mercados no les interesa mucho la geopolítica. Si Ormuz vuelve a ser navegable, ¿se cierra el capítulo de alta incertidumbre que nos persigue desde que comenzó la guerra? ¿Ya habremos visto lo peor en los mercados que hoy se mantienen en vela y más castigados? Me refiero, por ejemplo, a la energía y los bonos.

G.G.: La solución al bloqueo va a ser escalonada, no inmediata. Pero si es creíble, la prima de riesgo Ormuz bajará para todos. Por anticipado. También para la Bolsa y los commodities. Entendamos que sin energía íbamos a un destino de recesión y alta inflación que no se podía evitar, tarde o temprano. Remover ese riesgo es el dato clave de la negociación…

P.: Un hombre del presidente, Kevin Hassett, su candidato favorito para comandar la Fed, pero que no dio la talla, dijo que si se reabre Ormuz el banco central tendría espacio para bajar las tasas de interés. ¿Piensa que es así? ¿Esa es la motivación de Trump?

G.G.: Como ya se dijo, el comandante Trump le arruinó los proyectos de política interna que tenía el presidente Trump. La guerra fue un fiasco. La paz, por lo menos, acotará los daños. En principio, le permitirá a Kevin Warsh conducir la Fed sin chocar ni con sus colegas ni con la Casa Blanca. Podrá sostener la postura que heredó de Jay Powell: el ver y esperar. Mantener las tasas de interés será una postura razonable en ese contexto y no una irresponsabilidad o un signo de obediencia a Trump. No dañará su reputación, que es el activo que tiene que construir. Y créame que habría que subirlas si la reapertura de Ormuz se dilata mucho más allá de julio. O si no se produce con una hoja de ruta que sea clara y convincente.

Fuente: ambito.com

El Comando Central estadounidense aseguró que embarcaciones iraníes intentaron colocar minas en el estrecho de Ormuz

WASHINGTON.- El ejército de Estados Unidos afirmó este lunes haber llevado a cabo ataques en el sur de Irán contra objetivos que incluían embarcaciones que intentaban colocar minas y plataformas de lanzamiento de misiles, en medio de las discusiones entre Washington y Teherán para extender el cese del fuego, reabrir el Estrecho de Ormuz y encaminar una negociación nuclear de plazo limitado.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés) difundió en un comunicado que los ataques fueron diseñados “para proteger a nuestras tropas de las amenazas que plantean las fuerzas iraníes“.

“El Centcom continúa defendiendo a nuestras fuerzas, actuando con moderación durante el alto el fuego en curso”, afirmó el capitán de la Armada y portavoz del regimiento militar, Tim Hawkins. En ese sentido, agregó: “Entre los objetivos se encontraban plataformas de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas”.

Los ataques se llevaron a cabo en el área de Bandar Abbas, donde se encuentra la principal base naval de Irán, destruyendo dos embarcaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y alcanzando un sitio de misiles tierra-aire, indicó Hawkins.

Cuatro personas murieron en el ataque, mientras que el número total de víctimas aun no se aclaró, informó la agencia de noticias Fars, citando a la televisión estatal iraní.

Por su parte, Fox News indicó que dos embarcaciones iraníes fueron detectadas colocando minas en el estrecho de Ormuz, y que un sitio de misiles apuntó contra aviones de guerra estadounidenses. Como respuesta, las fuerzas estadounidenses contraatacaron.

Horas antes, el presidente Donald Trump había afirmado que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra con Irán debería incluir el requisito de que varios países adicionales, entre ellos Arabia Saudita y Pakistán, se sumen a los Acuerdos de Abraham, los pactos negociados por Estados Unidos con el fin de normalizar relaciones con Israel y que se forjaron durante el primer mandato del republicano.

Por otro lado, el mandatario estadounidense anunció que Irán entregará de manera “inmediata” sus reservas de uranio enriquecido a Estados Unidos para su destrucción, o bien aceptará su eliminación coordinada en su territorio bajo la estricta tutela de la Comisión de Energía Atómica.

“El uranio enriquecido (¡polvo nuclear!) será entregado inmediatamente a Estados Unidos para su repatriación y destrucción o, preferiblemente, en coordinación con la República Islámica de Irán, destruido in situ o en otro lugar aceptable, con la Comisión de Energía Atómica, o su equivalente, como testigo de este proceso”, posteó el mandatario en su cuenta de Truth Social.

Como contrapartida, Irán manifestó que no accederá a transferir su uranio enriquecido al extranjero y desmintió un reporte del medio árabe Al Hadath en el que se señaló que el Régimen “está preparado para retirar el uranio altamente enriquecido de su territorio”, en línea con la publicación de Trump.


Fuente: lanacion.com.ar


El presidente publicó en Truth Social que el entendimiento con Teherán está prácticamente cerrado y que la reapertura de la vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo forma parte de los puntos acordados. Rubio anticipó un anuncio para este mismo fin de semana.

Donald Trump aseguró este sábado que Estados Unidos e Irán se encuentran "debatiendo los aspectos y detalles finales" de un acuerdo de paz que será anunciado "próximamente". El mensaje, publicado en Truth Social, fue el más concreto desde el inicio del conflicto: "Se ha negociado un acuerdo, pendiente de su finalización", escribió el mandatario, para luego agregar la frase que sacudió los mercados globales: "Además de muchos otros elementos del acuerdo, se abrirá el Estrecho de Ormuz". 

La declaración de Trump llegó respaldada por semanas de negociaciones multilaterales en las que participaron Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Baréin. El secretario de Estado, Marco Rubio, acompañó el anuncio desde Nueva Delhi: "Existe la posibilidad de que, ya sea más tarde hoy, mañana o dentro de un par de días, tengamos algo que anunciar", dijo a periodistas, y expresó su esperanza de recibir "buenas noticias". 

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, confirmó que las partes trabajan sobre un memorando de entendimiento de 14 cláusulas. Reconoció que las posiciones se aproximaron en los últimos días, aunque señaló que los detalles del acuerdo definitivo podrían resolverse recién en un plazo de entre 30 y 60 días. "No significa necesariamente que Irán y Estados Unidos lleguen a un acuerdo sobre los temas de fondo", aclaró.

Trump también canceló su viaje a las Bahamas para asistir a la boda de su hijo Donald Trump Jr. con Bettina Anderson, argumentando que "resultaba importante quedarse en Washington, en la Casa Blanca, durante este período tan importante". El gesto subrayó la dimensión histórica que el propio presidente asigna a las negociaciones en curso.
Irán marca sus límites: el nuclear fuera del acuerdo y Ormuz como soberanía propia

Pese al tono optimista de Washington, Teherán precisó sus condiciones con claridad. El portavoz Baqaei sostuvo que el Estrecho de Ormuz "no tiene nada que ver con Estados Unidos" y que su control debe definirse entre Irán y Omán como estados ribereños. Además, dejó en claro que el programa nuclear no forma parte del acuerdo actual y que se tratará en negociaciones futuras por separado.

El presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió además que las fuerzas armadas del país se reconstruyeron durante el alto el fuego y que cualquier reanudación de los ataques por parte de Trump "sin duda será más devastadora y amarga para Estados Unidos que el primer día del conflicto". Qatar, por su parte, ya había advertido a Teherán que la libre navegación por Ormuz es "innegociable" y que mantener el bloqueo "solo agravará la crisis". 


Fuente: ambito.com