Viernes, 21 Agosto 2026
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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se posicionó hoy a favor de la construcción de un muro en la frontera mexicana propuesto por su colega estadounidense, Donald Trump.

 

"La gran mayoría de los inmigrantes potenciales no tiene buenas intenciones ni quiere lo mejor para el bien del pueblo estadounidense. Me gustaría que Estados Unidos lleve adelante la política de inmigración, porque en gran medida debemos nuestra democracia en el Hemisferio Sur a Estados Unidos", dijo Bolsonaro a la cadena Fox News.

 

La entrevista fue publicada en Estados Unidos y Brasil esta madrugada y exhibe a Bolsonaro alineado con el gobierno de la Casa Blanca durantes su gira por Washington.

 

El ex capitán aseguró además que está de acuerdo con Trump en "combatir el socialismo".

 

Presentado como el "Trump de los Trópicos" por la cadena oficialista estadounidense, Bolsonaro dijo que "los estadounidenses que están de acuerdo con el socialismo deben ver el ejemplo de Francia, con la mala política de puertas abiertas a refugiados".

 

Bolsonaro dijo que que una de sus líneas de acción con Estados Unidos "es lograr el regreso de la democracia en Venezuela".

 

El exponente de la extrema derecha brasileña se alejó de las presuntas vinculaciones con los policías detenidos por el homicidicio de la concejala izquierdista y negra Marielle Franco, uno de los cuales vive en el mismo condominio de casas frente al mar en Barra de Tijuca, Río de Janeiro.

 

"Fui capitán, tengo amigos policías, uno de los acusados vive en mi condominio pero nunca tuve relaciones sociales con el", afirmó.

 

Bolsonaro dijo que fue electo "por decir lo que uno piensa" y que vive en familia "siguiendo lo que dice la Biblia", al explicar por qué publicó en Twitter un video con escenas pornográficas para denunciar supuestos excesos durante los festejos del Carnaval.

 

Fuente: Télam.

El oficialismo y el antichavismo volvieron a pulsear hoy en las calles de Caracas y otras ciudades de Venezuela, mientras se produjo un nuevo corte de energía en parte de la capital y varios estados en los que ya se había restituido el servicio eléctrico, luego de la falla del pasado jueves en la principal hidroeléctrica del país, que dejó sin luz a casi todo el territorio.

 

El presidente interino designado por la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, anunció que hará una gira por el país y pidió a los empleados estatales que “no sigan cooperando con el régimen” y se unan, en cambio, a las manifestaciones y los paros progresivos para avanzar en el proceso de “toma y conquista del poder”.

 

En medio del ya habitual canto de los antichavistas de “¡Guaidó amigo, el pueblo está contigo!”, el presidente encargado habló en plena Avenida Victoria de Caracas para anunciar que seguirán las manifestaciones y que buscará llevar a todos los diputados del país a la capital para una nueva gran protesta.

 

"Vamos a venir toda Venezuela a Caracas, porque los necesitamos a todos unidos; en este momento anuncio mi recorrido por toda Venezuela para traerlos a Caracas y lograr el objetivo", dijo Guaidó en la concentración.

 

Explicó además que la fecha y hora de sus visitas a los más de 20 estados federales los anunciará con apenas horas de antelación para evitar que lo "tranquen" en las rutas.

Además, el presidente interino -reconocido por cerca de 50 países- ironizó acerca de los apagones que hace tres días sufre el país, de los que responsabilizó a la administración de Nicolás Maduro: “Nos ha llegado a la época de la ruralidad”.

 

Un rato antes de la palabra de Guaidó, la Policía Nacional Bolivariana había intentado disolver la concentración con gases lacrimógenos, según la agencia EFE, que dijo haber constatado que un contingente antimotines impidió la circulación de los manifestantes.

 

"Pretenden jugar al desgaste, pero ya no tienen manera de contener a un pueblo que está decidido a concretar el cese de la usurpación. Y hoy lo vamos a demostrar en las calles. Atentos", advirtió Guaidó en Twitter sin ofrecer más detalles.

 

El antichavismo buscó dar otra muestra de fortaleza en su reclamo del fin de la "usurpación" del poder que, considera, hace Maduro, menos de una semana después del regreso de Guaidó al país, tras su gira por cinco países de la región (Colombia, Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador).

 

También el chavismo sacó a la calle a sus seguidores y militantes, arengados desde la red Twitter por el propio Maduro: “Hoy, cuando el imperio de EEUU, en su desespero por echarle mano a nuestros recursos naturales, intensifica sus brutales agresiones contra la Patria, nos plantamos con firmeza para defender nuestra tierra y gritar con fuerza: ¡Yankee Go Home!”, escribió.

 

En esa misma línea, puso: “Recibo la marcha del heroico y noble pueblo venezolano que se encuentra movilizado, en resistencia y batalla permanente por nuestro derecho a la Paz y en rechazo a las agresiones imperiales”.

 

Con todo, una y otra marcha quedaron opacadas por los nuevos apagones que se dieron en varias regiones, y por las que Maduro volvió a culpar a “la agresión imperial”, en línea con lo que su administración ya había señalado ayer: que se trataba de una maniobra de los EEUU en alianza con la oposición interna.

 

Aunque el corte -en 22 de los 23 estados de Venezuela y responsable de múltiples trastornos a la mayoría de la población- parecía solucionarse con la progresiva vuelta de la energía, se produjeron nuevas interrupciones en amplias regiones.

 

Se potenciaron las quejas de los ciudadanos por los problemas en la atención de los hospitales, el abastecimiento de combustibles y el funcionamiento del comercio, el transporte público y las comunicaciones.

 

El diputado opositor Carlos Valero aseveró tener conocimiento de que "más del 80 % del país sigue a oscuras", sin ofrecer mayores detalles, pero el gobernador chavista de Miranda, Héctor Rodríguez, señaló que por estar el servicio en periodo de prueba "se generan fallas".

 

El ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, también usó Twitter para advertir que "los mismos que disfrutan pidiendo sanciones e invasiones militares contra su propio país, planifican y celebran ataques al sistema eléctrico". 

 

Dos voces de aliados internacionales abonaron la tesis del sabotaje: el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se solidarizó con el Gobierno venezolano ante el “sucio hecho terrorista para doblegar la resistencia” y el boliviano Evo Morales habló de “cobarde atentado terrorista”.

 

Fuente: Télam

El presidente interino venezolano designado por el Parlamento, Juan Guaidó, pidió hoy apoyo a los trabajadores estatales y anunció planes para convocar un paro escalonado en la administración pública, a fin de redoblar la presión sobre Nicolás Maduro, cuyo gobierno ha mantenido silencio sobre su desafiante regreso a Venezuela.

 

Guaidó dijo que varios oficiales de policía participaron de una reunión que mantuvo hoy con líderes de sindicatos del sector público, que dependen de los fuertes subsidios que les da el gobierno de Maduro, que los controla, para poder operar en un país que sufre de una brutal hiperinflación y de escasez de alimentos y medicamentos.

 

"Producto de esta reunión, vamos a construir las capacidades para no seguir colaborando con la dictadura", señaló en rueda de prensa en Caracas.

 

Agregó que los trabajadores públicos deben estar preparados para un paro, aunque no puso fechas y aclaró que la prioridad es trabajar por una ley que proteja los derechos de los estatales.

 

"Vamos hacia un paro escalonado en la administración pública, definitivamente, propuesto por los sindicatos", dijo Guaidó, un día después de regresar a Venezuela tras mantener en secreto su ruta y la fecha de retorno, por temor a que fuera arrestado por las autoridades, informó EFE.

 

Asimismo, el joven dirigente, reconocido como presidente legítimo de Venezuela por más de 50 países, anunció que evaluaba realizar "muy pronto" una gira por países de Europa para redoblar su campaña para hacer ingresar ayuda humanitaria a Venezuela, desplazar a Maduro del poder e iniciar una transición mediante elecciones libres.

 

Guaidó dijo que, desde mañana, el Parlamento que él preside y está controlado por el antichavismo sostendrá reuniones con las más grandes centrales de trabajadores, que agrupan más de 600 sindicatos, para coordinar acciones que se irán comunicando progresivamente.

 

"Sabemos que van a empezar las amenazas, la persecución", dijo Guaidó, tras criticar que el país tenga hoy "indicadores de guerra" como una contracción del PBI de más del 50 % y una inflación que en 2018 superó los 2.000.000 %.

 

Maduro, en el poder desde 2013, ganó con holgura la reelección en mayo pasado, en unos comicios tachados de fraudulentos entre otras razones por la imposibilidad de competir que tuvieron sus principales contendientes.

 

Por ello, Guaidó juró como mandatario interino en enero pasado para encabezar varias acciones con el fin de cesar la usurpación que considera hace Maduro de la Presidencia, para lo que cuenta con el respaldo de medio centenar de naciones, entre ellas Argentina.

 

El líder del antichavismo se reunió hoy con sindicalistas de la Cancillería, la estatal eléctrica Corpoelec, compañías telefónicas y petroleras; instancias todas bajo el control del chavismo gobernante.

 

Además, realizó entre el 22 de febrero y ayer una gira por Colombia, Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador.

 

Ayer arribó a Caracas por el aeropuerto internacional Simón Bolívar (Maiquetía) y fue recibido por una multitud que temía que lo encarcelaran, pues burló una prohibición de salida del país que le dictó la Justicia, que solo reconoce a Maduro como mandatario, por estar incurso en una investigación por su jura como presidente.

 

Estados Unidos y otros países advirtieron a Maduro de no tomar medidas contra su adversario, y posiblemente el presidente haya temido que su arresto pudiera desencadenar más protestas callejeras.

 

Y aunque es probable la presencia de Guaido dé impulso al menos en el corto plazo a su campaña por un cambio político, Maduro ha demostrado que es capaz de resistir y que aún controla los principales órganos del Estado, incluyendo la lealtad clave de los oficiales del Ejército.

 

Fuente: Télam

La cumbre entre Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un, centrada en la desnuclearización, terminó abruptamente este jueves en Hanói sin un acuerdo porque según el presidente estadounidense Pyongyang quería el levantamiento de todas las sanciones.

   

El objetivo de la cumbre era concretar los resultados de su primera reunión histórica de junio en Singapur, pero Kim y Trump no lograron acordar la declaración conjunta inicialmente prevista.

   

"A veces hay que irse, y esta es una de esas veces", declaró a la prensa un Trump inusualmente pesimista al término de la reunión. "Básicamente ellos querían el levantamiento de todas las sanciones y nosotros no podíamos hacerlo".

   

El presidente estadounidense insistió sin embargo en que era "optimista de que los avances" logrados antes y durante la cumbre les dejaban "en posición de obtener un muy buen resultado" en el futuro. "Prefiero hacerlo bien que hacerlo rápido".

   

Trump dijo que Kim prometió no reanudar las pruebas de misiles balísticos o nucleares, pero precisó que por ahora no está prevista una tercera cumbre con el líder norcoreano, a pesar de la "cordialidad" que, según él, existe entre ambos.

   

"Simplemente nos caemos bien. Existe una cordialidad entre nosotros y espero que dure", afirmó el republicano.

 

"Fracaso importante"

 

El resultado de Hanói se quedó muy lejos de las expectativas previas a la reunión, tras una primera cumbre que según sus críticos fue formal y vaga en contenido.

   

"Es un fracaso importante", tuiteó Joe Cirincione, presidente de Ploughshares Fund, una fundación por la paz. Mostró el límite de las cumbres, agregó, "sin tiempo o personal suficiente" para trabajar en un acuerdo.

   

Los dos líderes abandonaron el hotel de Hanói donde se celebró la cumbre tras suspenderse la ceremonia pública de firma prevista y Trump adelantó dos horas su rueda de prensa, suscitando dudas sobre los avances logrados.

   

En el inicio de esta segunda jornada de conversaciones ya había dicho que no tenía prisa por alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear de Corea del Norte. Partió de Vietnam sin él.

   

La primera cumbre Trump-Kim en Singapur, hace 8 meses, concluyó con una vaga declaración sobre "la desnuclearización de la península norcoreana", pero sin compromisos concretos, y los analistas consideraban necesario que se lograran progresos en esta nueva cita.

   

Desde junio el desacuerdo entre los dos líderes sobre el significado de dicha declaración habían conducido a un estancamiento.

   

Kim aseguró este jueves estar dispuesto a eliminar sus armas nucleares. "Si no lo estuviera, no estaría aquí", respondió a un periodista cuando le preguntó al respecto.

   

Corea del Norte es objeto de numerosas sanciones debido a su programa nuclear, motivo también de un pico de tensiones en 2017, antes de lograrse una distensión.

   

Kim Jong Un había prometido en la capital vietnamita "lograr un gran resultado".

   

Entre las cuestiones que había sobre la mesa estaba la apertura de una oficina de intereses, lo que representaría un primer paso en la normalización de relaciones.

   

Al ser pregundato al respecto, Kim respondió: "Creo que es algo a lo que valdría la pena dar la bienvenida".

   

Kim respondió a una pregunta de un periodista extranjero, un gesto que se cree que no tiene precedentes para el líder de una nación en la que se controla cada uno de los aspectos de sus apariciones públicas.

 

"Mi amigo Kim Jong Un"

   

El mandatario estadounidense trabaja bajo presión en la cuestión del programa nuclear norcoreano, en la que sus predecesores fracasaron. Lograr avances diplomáticos le permitiría desviar la atención de lo que ocurre en Washington, donde su exabogado Michael Cohen pronunció un explosivo testimonio ante el Congreso.

   

Horas antes del encuentro, Trump volvió a prometer a su "amigo Kim Jong Un" un desarrollo económico espectacular si Corea del Norte renuncia a su arsenal nuclear, poniendo como ejemplo el caso de Vietnam, un país comunista que abrazó la economía de mercado y dejó atrás la confrontación con Estados Unidos.

   

"Vietnam progresa como pocos lugares en el mundo. Corea del Norte haría lo mismo -y muy rápidamente- si decidiera deshacerse de su arsenal nuclear", escribió Trump en Twitter, evocando un futuro "ESTUPENDO" para el hermético régimen, objeto actualmente de numerosas sanciones internacionales.

   

Trump ha recurrido durante meses al palo y la zanahoria con Corea del Norte, elogiando por un lado el potencial económico del país, mientras, por otro, se niega a aliviar las sanciones que lo ahogan.

   

Estados Unidos ha reclamado en numerosas ocasiones a Pyongyang que se deshaga de forma completa, verificable e irreversible de su arsenal nuclear.

   

Pero Corea del Norte entiende la desnuclearización en un sentido más amplio y pide el fin de las sanciones internacionales y lo que ella considera como amenazas estadounidenses: su presencia militar en Corea del Sur y en la región, en general.

 

 

Fuente: diariochaco.com