Jueves, 16 Abril 2026
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Cerca de 700 curas católicos fueron acusados de abuso sexual contra menores en las últimas décadas en la diócesis de Illinois, reveló este miércoles Lisa Madigan, fiscal de este estado del centro-oeste de Estados Unidos.

   

Las diócesis de Illinois publicaron los nombres de 185 curas involucrados en acusaciones serias, pero el examen de sus archivos reveló que habían sido notificados de "acusaciones contra al menos 500 curas más", escribió la fiscal en un informe preliminar. .

   

Los resultados provisorios de una investigación que comenzó en agosto encontraron que en las seis diócesis del estado habría al menos 685 sacerdotes y miembros del clero acusados.

   

En una declaración mordaz, la oficina de la procuradora general criticó el manejo de las acusaciones de abuso por parte de la Iglesia, diciendo que faltaban las investigaciones, y en muchos casos las autoridades policiales y de bienestar infantil ni siquiera fueron notificadas.

   

"Las etapas preliminares de esta investigación ya han demostrado que la Iglesia Católica no puede controlarse a sí misma", dijo Madigan.

   

Añadió que la iglesia no había proporcionado "un informe completo y preciso de todos los comportamientos sexuales inapropiados que involucran a los sacerdotes en Illinois".

   

La investigación de Illinois fue motivada por un amplio informe del gran jurado en agosto que reveló acusaciones de pedofilia creíbles contra más de 300 sacerdotes e identificó a más de 1.000 víctimas de agresiones sexuales infantiles encubiertas durante décadas por la Iglesia Católica en el estado de Pensilvania.

   

En octubre, las autoridades federales abrieron por primera vez una investigación sobre el abuso del clero. Las diócesis en el estado informaron haber recibido citaciones del gran jurado federal para producir informes.

 

Fuente: diariochaco.com

Diversos monumentos y museos de París aparecen cerrados este sábado como medida precautoria y se desplegaron unos 14.000 policías en todo el país por la quinta manifestación de los "chalecos amarillos", que se desarrolla por ahora en calma y con 7 detenidos.
 
El movimiento surgió sin líderes ni voceros hace un mes, apoyado en las redes sociales, con un fuerte mensaje contra el aumento del costo de vida en Francia y pidiendo la renuncia del presidente Emmanuel Macron, quien acaba de hacer concesiones y llamados a la calma.
 
El Arco del Triunfo, el Panteón, la Santa Capilla, las torres de Notre-Dame, el Museo de la Conserjería, la Capilla Expiatoria o el Palacio Real y sus jardines, dependientes del Centro de Monumentos Nacionales, no abren en la jornada sabatina.
 
También cierran el Petit Palais, ubicado en los aledaños de los Campos Elíseos, epicentro de las protestas, al igual que el Museo de Arte Moderno y el Cernuschi, dedicado a las artes asiáticas.
 
 
Algunas instituciones que el sábado pasado optaron por cerrar hoy sí muestran actividad: por ejemplo, la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, la Ópera de Bastilla y la de Garnier, el Museo del Hombre o los grandes almacenes Printemps, Lafayette o BHV.
 
El prefecto de policía de París, Michel Delpuech, explicó que el dispositivo de seguridad será "parecido al de la semana pasada", cuando hubo 8.000 agentes de las fuerzas del orden apoyados por camiones con mangueras de agua a presión e incluso de blindados de la Gendarmería para desmontar barricadas.
 
En toda Francia, ese 8 de diciembre se desplegaron 89.000 policías y gendarmes, lo que no impidió que se repitieran las escenas de guerrilla urbana de una semana antes en la capital y en diversas ciudades, aunque con menos heridos.
 
Fuente: dariochaco.com

En un nuevo sábado de protestas en toda Francia, la policía cargó y lanzó gases lacrimógenos hoy en París y otras grandes ciudades contra los denominados chalecos amarillos e informó que poco después del mediodía local ya fueron detenidas más de 700 personas.

Desde las 9 de la mañana (5 de Argentina) la tensión entre los manifestantes y la policía antidisturbios produjo los primeros encontronazos en el corazón de París, sobre la tradicional avenida de los Campos Elíseos, coronada por en Arco del Triunfo, que hace una semana fue tomado por los chalecos amarillos.

La Policía utilizó gas lacrimógeno en los alrededores de los Campos Elíseos, donde unos 1.500 manifestantes accedieron tras someterse a una revisión de sus mochilas y bolsos para evitar que introdujeran objetos peligrosos, reportó la agencia de noticias DPA.

La semana pasada se produjeron violentos enfrentamientos cerca del Arco del Triunfo, dejando más de un centenar de heridos y de 300 detenidos.

El secretario de Estado de Interior, Laurent Núñez, explicó en una entrevista al canal France 2 que se llevaban contabilizados más de 700 detenidos en todo el país.

En el cuarto sábado de protestas, unas 8.000 personas se manifiestan en la capital francesa (31.000 en toda Francia), según Núñez, quien afirmó que la movilización es menor que la del sábado pasado (36.000) a la misma hora. 

En toda Francia fueron movilizados 89.000 efectivos de seguridad, 8.000 de ellos en París, reforzados por vehículos blindados de la Gendamería.

Las mayoría de las estaciones de metro permanecen cerradas, al igual que muchos comercios, que protegieron sus vidrieras con maderas. También fueron suspendidos seis partidos de fútbol de primera división y permanecen cerradas varias atracciones turísticas, como la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, la Ópera o las catacumbas.

A media mañana, el primer ministro francés, Édouard Philippe, presidió una reunión con los responsables de seguridad en el Ministerio del Interior, entre otros con su titular, Christophe Castaner, para supervisar la marcha del dispositivo por las protestas.

Durante la madrugada se realizaron controles en los peajes de autopista de acceso a París, donde requisaron a "chalecos amarillos" que acudían a la capital máscaras de gas y objetos contundentes.

 

El principal punto de fricción fueron los grandes bulevares, donde poco después del mediodía grupos de manifestantes formaron barricadas con material que se llevaron de algunos establecimientos próximos y con mobiliario urbano, antes de prenderlo fuego.

Los agentes antidisturbios utilizaron vehículos con mangueras de agua a presión y lanzaron gases lacrimógenos para hacer retroceder a los autores de los altercados, informó la agencia de noticias EFE citando fuentes del ministerio del Interior.

Al mismo tiempo, en la avenida de los Campos Elíseos, algunos chalecos amarillos incendiaron cestos de residuos y contenedores, a lo que la policía respondió desplazando a los manifestantes y con algunos arrestos esporádicos.

En el periférico (la vía rápida de circunvalación de París) la circulación fue cortada por decenas de personas a la altura de la Puerta Maillot, cerca del Palacio de Congresos.

Ante las protestas, el presidente Emmanuel Macron anunció esta semana la suspensión de la subida de impuestos a la nafta y el diésel durante 2019. 

Pero algunos cabecillas de los manifestantes insistieron en que de todas formas marcharían por París para exigir otras reformas, como mayores recortes de impuestos y aumento de salarios.

Las encuestas muestran un amplio apoyo ciudadano a los chalecos amarillos, denominados así por los chalecos de seguridad reflectantes que utilizan durante las protestas.

Fuente: 
Télam

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó por primera vez las zonas devastadas por dos masivos incendios que comenzaron a avanzar en el norte y sur de California hace casi 10 días, cambiando su tono de crítica original que tantas críticas le valió y se mostró conciliador hacia las autoridades locales y las víctimas.

"Nadie podría haber pensado que esto iba a pasar", dijo anoche Trump en Paradise, una ciudad en el norte de California que fue arrasada por el fuego, una frase muy distinta a la que había lanzado en su Twitter hace una semana.

"No hay ninguna razón para estos masivos incendios forestales, mortales y costosos en California, excepto que la gestión forestal es muy deficiente", escribió entonces y hasta amenazó con suspender fondos federales.

Dirigentes opositores y, especialmente, figuras famosas de Hollywood que sufrieron en carne propia la destrucción causada por el fuego lo criticaron en todos los medios y formatos posibles.

Anoche, en cambio, el presidente evitó confrontar y mostró empatía con las víctimas.

"Es muy triste ver esto", aseguró, apenas horas después de que la cifra oficial de muertos aumentara a 79 y la de desaparecidos a 1.276, informó la agencia de noticias DPA.

En el norte del estado, se calcula que el incendio, bautizado como Camp y que se desató hace más de una semana, provocó la muerte de al menos 76 personas y destruyó casi 60.000 hectáreas, mientras que en el sur, cerca de Los Angeles, el llamado Woolsey causó tres muertes y arrasó con casi 40.000 hectáreas, según las autoridades.

Trump aterrizó en una base militar en California y desde ahí tomó un helicóptero con el que sobrevoló una de las zonas devastadas. Después de ese recorrido, se trasladó hasta el Aeropuerto Municipal de Chico, en el condado de Butte, a media hora de auto de la ciudad Paradise.

Allí lo esperaban el gobernador de California, Jerry Brown, el gobernador electo del estado, Gavin Newsom, y el jefe de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), Brock Long, entre otros.

Fuente: Télam