Jueves, 27 Agosto 2026
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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, salió hoy a hacer un gesto de fortaleza, rodeado por varios ministros, entre ellos el titular de Economía, Paulo Guedes, quien ratificó su plan liberal, al mismo tiempo que el gremio de la Policía Nacional le exigió públicamente que garantice "la total autonomía" de su nuevo director.

La Asociación Nacional de Delegados de la Policía Federal (Adpf) hizo este pedido poco común tras la polémica dimisión del ministro de Justicia Sérgio Moro, en desacuerdo con la destitución del ahora ex jefe de esa fuerza, Mauricio Valeixo, uno de sus hombres de confianza.

En una carta pública difundida en las últimas horas, la Adpf le reclamó a Bolsonaro la "total autonomía" del futuro director general de la Policía Federal, que cumple funciones de investigación en la instrucción de causas judiciales, para formar un equipo sin la obligación de transmitir información al gobierno federal, de tal forma que se despeje todo tipo de dudas sobre la posible injerencia política en la institución.

Además, la Adpf solicitó poder elegir a su propio director general y tener autonomía financiera suficiente, según informaciones del portal de noticias local G1, citado por Europa Press.

"Si los hechos presenciados esta semana no hubieran ocurrido y no estuviéramos experimentando estas circunstancias, no habría una crisis de confianza instalada tanto por parte de la población como de los delegados de la Policía Federal", concluyó la carta abierta.

Moro renunció el viernes pasado a su cargo en desacuerdo con el desplazamiento de Valeixo dispuesto por Bolsonaro y, en una conferencia de prensa, denunció que, con esa decisión el mandatario procuraba evitar que la Policía Federal avanzara en la investigación de causas que involucran a los hijos del presidente.

En respuesta a estas acusaciones, que pueden ser fundamento para un juicio político en su contra, Bolsonaro aseguró que Moro habría estado de acuerdo con sustituir a Valeixo, siempre y cuando se hubiese concretado "después del mes de noviembre" y cuando él fuese nombrado miembro del Tribunal Supremo.

Bolsonaro, además, dijo que quería que Moro proporcionara informes diarios sobre las actividades de la Policía Federal para "poder decidir bien el futuro de la nación".

Pese a las explicaciones del presidente, la tensa salida de Moro y sus denuncias posteriores profundizaron la crisis política que vive el país y que se profundizó con la explosión de la pandemia de coronavirus y la posición de Bolsonaro de tratarla como "una gripecita", pese a que ya hay más 63.000 infectados y 4.200 muertos.

Por eso, Bolsonaro hoy decidió hacer una muestra de fortaleza política al mostrar a su gabinete unido y respaldar a uno de sus férreos aliados, Guedes, y su política económica liberal, frente a otra interna que existe con el ala militar del gobierno.

"No seremos Argentina ni Venezuela, estamos en otro camino, el camino de la prosperidad, no en el camino de la desesperación", prometió Guedes, durante la reunión en el gubernamental Palacio de la Alvorada que mantuvo Bolsonaro con varios de sus ministros.

Además de mostrarse fuerte en el gobierno, Bolsonaro también buscó dar un fuerte respaldo al ultralibreral Guedes frente a los sectores militares que presionan para que el Estado tenga un rol más protagónico en la economía.

En concreto, el presidente respaldó al ministro frente al plan de obra pública con mayor intervención estatal diseñado por el ala militar, comandada por el general Walter Braga Netto, jefe de gabinete desde febrero. "Guedes es el que decide en la economía", dijo el presidente.

Fortalecido, Guedes replicó a los militares que buscaban reactivar la obra pública sin su aval.

"Más intervención fue corrupción en el pasado. Este plan de obra pública será hecho dentro de los programas nuestros de recuperación fiscal", advirtió, dejando claro que él dictará el rumbo de la política económica del país.

Y paso seguido, explicó la posición del gobierno en medio de la pandemia y de la crisis sanitaria y económica que vive el país y el mundo entero: "Los empleados públicos no tendrán aumento de salario ni paritarias por un año y medio. No pueden tener la heladera llena estando en casas por la pandemia y no querer ayudar al resto de Brasil que está sufriendo con el comercio cerrado”.

Fuente: Télam

Nuevo cacerolazos ocurrían esta noche en las principales ciudades de Brasil para reclamar la renuncia del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro mientras el mandatario explicaba en un pronunciamiento la polémica renuncia del ministro de Justicia, el ex juez Sérgio Moro.

 

La salida de Moro, conocido por haber liderado la operación anticorrupción Lava Jato y condenado al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue cuestionada por asociaciones de jueces, fiscales y policías, y generó un terremoto político en el gigante sudamericano.

 

Los gritos de "Fora Bolsonaro" volvieron a escucharse desde las ventanas y terrazas de San Pablo y Río de Janeiro, las dos ciudades más pobladas del país, durante el pronunciamiento del gobernante, que compareció con el resto de sus ministros para defenderse de las graves acusaciones que Moro lanzó contra él.

 

El presidente fue acusado por el renunciante ministro de Justicia y Seguridad Pública de haber cometido delitos de intervención política en las investigaciones de la Policía Federal y de alteración de un decreto por el que el mandatario echó hoy al jefe de esa fuerza de seguridad.

 

En su comparecencia ante los periodistas, Moro indicó que el cambio en el comando de la Policía Federal era una "interferencia política", como le reconoció incluso el propio presidente.

 

Los cacerolazos contra el jefe de Estado se han repetido en las últimas semanas para protestar por su gestión en la crisis del nuevo coronavirus, que ya deja en Brasil 3.670 muertes y 52.995 casos confirmados, según el último balance oficial divulgado por el Ministerio de Salud.

 

El mandatario, que menosprecia la gravedad de la Covid-19, a la que califica de "gripecita", defiende la vuelta "inmediata" a la normalidad y considera un "crimen" la imposición de cuarentenas.

 

La semana pasada, Bolsonaro despidió al entonces ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, quien promovía el confinamiento social para contener los contagios de coronavirus.

 

Moro y Mandetta eran dos de los ministros con mayores índices de popularidad dentro del gobierno, incluso muy superiores a los del propio Bolsonaro.

 

A pesar del ruido de las cacerolas, resulta difícil cuantificar actualmente la indignación de la población brasileña, que en la mayoría de los 27 estados del país tiene prohibido realizar manifestaciones en la calle por las medidas de confinamiento vigentes para contener el coronavirus.

 

Fuente: Télam

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a pesar de las cifras y lo dramático que esta sucediendo con el coronavirus, “lo peor aún está por llegar”.

Así lo dijo el propio director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia de prensa celebrada en Ginebra.

“Confíen en nosotros. Lo peor aún está por venir”, afirmó Tedros a los medios. “Prevengamos esta tragedia. Es un virus que muchas personas aún no entienden”, dijo.

Aunque el director de la OMS no especificó por qué la pandemia, que tiene en vilo a todo el mundo, podría volverse aún peor, sus palabras parecen apuntar hacia el riesgo que pueden traer si no se encuentra una correcta contención del virus antes del fin de las cuarentenas.

“Queremos volver a subrayar que aligerar las restricciones no será el final de la epidemia en ningún país”, siguió.

Los expertos sanitarios ya advirtieron que levantar los bloqueos sin las medidas necesarias podría dar lugar a nuevas oleadas del brote.

En este sentido, la propia OMS publicó recientemente una serie de requisitos que se deberían cumplir para salir de la cuarentena. Entre estas medidas se incluye tenerla transmisión de la enfermedad bajo control, contar con sistemas de salud capaces de “detectar, probar, aislar y tratar cada caso y rastrear cada contacto”.

“Este virus es peligroso. Explota grietas entre nosotros cuando tenemos diferencias”, siguió el director de la OMS.

Poder terminar con una amenaza sanitaria global requiere el trabajo en conunto de los países, según apuntó Ghebreyesus en su discurso.

“Poner a la epidemia requerirá un esfuerzo sostenido por parte de los individuos, las comunidades y los gobiernos para seguir suprimiendo y controlando este virus mortal”, terminó su discurso el mandatario de la OMS.
 
Fuente: datachaco.com



Un hospital de Chicago que trata a pacientes graves con coronavirus con el medicamento antiviral de Gilead Sciences, remdesivir, está observando rápidas recuperaciones, con casi todos los pacientes dados de alta en menos de una semana, según indica un artículo publicado por STAT.

El ensayo ha sido efectivo para atacar la fiebre alta y los síntomas respiratorios.

La Universidad de Medicina de Chicago reclutó a 125 personas con COVID-19 en los dos ensayos clínicos de fase 3 de Gilead. De esas personas, 113 se encontraban en estado grave. Todos los pacientes han sido tratados con infusiones diarias de remdesivir.

“La mejor noticia es que la mayoría de nuestros pacientes ya han sido dados de alta, lo cual es genial. Sólo han muerto dos pacientes”, manifestó Kathleen Mullane, la especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Chicago que supervisa los estudios de remdesivir para el hospital.

El mismo tratamiento se están llevando a cabo simultáneamente en otras instituciones. Si bien por el momento no se puede determinar con certeza los resultados completos del estudio, lo que más expectativa genera es que hasta la fecha no se ha publicado ningún otro dato clínico de este estudio con remdesivir.

“Lo que podemos decir en esta etapa es que esperamos que los datos de los estudios en curso estén disponibles”, indicó Gilead en una declaración.

Mullane, por su parte, reconoció que “siempre es difícil” sacar conclusiones. “Pero ciertamente cuando comenzamos [el] medicamento, vemos que las curvas de fiebre caen”. “Ahora la fiebre no es un requisito para que la gente vaya a los ensayos, pero sí vemos que cuando los pacientes llegan con fiebre alta, se reducen con bastante rapidez”, detalló.

Asimismo, la doctora sostuvo que incluso ha habido casos de personas “que dejan los respiradores un día después de comenzar la terapia”. “La mayoría de nuestros pacientes son graves y la mayoría de ellos se van a los seis días, así que eso nos dice que la duración de la terapia no tiene que ser de 10 días. Tenemos muy pocos que salieron a los 10 días, tal vez tres”, apuntó.

Eric Topol, director del Instituto Translacional de Investigación Scripps, describió como “alentador” este tratamiento de la Universidad de Chicago. "Los pacientes gravemente afectados tienen un alto riesgo de muerte. Por lo tanto, si es cierto que muchos de los 113 pacientes estaban en esta categoría y fueron dados de alta, es otra señal positiva de que la droga tiene eficacia”.

Aclaró, no obstante, que será importante ver más datos de estudios controlados aleatorios.

El estudio de Gilead incluye 2.400 pacientes graves con COVID-19, de 152 sitios diferentes de ensayos clínicos en todo el mundo. Asimismo, el ensayo moderado alcanza a 1.600 pacientes en 169 centros médicos.

El objetivo principal del ensayo, que está investigando cursos de tratamiento de cinco y diez días de remdesivir, es realizar una comparación estadística de la mejora de los pacientes entre los dos tratamientos. La mejora se mide usando una escala numérica de siete puntos, siendo claramente la muerte el peor escenario, y el alta hospitalaria el mejor resultado.

La falta de datos en medio de la intensa búsqueda de una vacuna o un tratamiento para tratar el virus ha hecho que las expectativas sobre esta droga sean muy altas.

Slawomir Michalak, un obrero de fábrica de 57 años de edad de un suburbio al oeste de Chicago, estaba entre los participantes en el estudio de Chicago. Una de sus hijas comenzó a mostrar síntomas a fines de marzo. Días después le diagnosticaron coronavirus, pero siempre manifestó un malestar leve. Su padre, en cambio, tuvo fiebre alta, falta de aire, y un fuerte dolor en su espalda. “Sentí como si alguien me golpeara en los pulmones”, reconoció a STAT.

El 3 de abril quedó internado en el hospital de la Universidad de Medicina de Chicago, donde debió ser conectado a un respirador por su dificultad respiratoria. Allí accedió a participar en el ensayo clínico de Gilead. Su primera infusión de remdesivir fue el sábado 4 de abril. “Mi fiebre bajó casi inmediatamente y empecé a sentirme mejor”, comentó.

Ya el domingo le retiraron el respirador. Recibió dos infusiones diarias de remdesivir y el 7 de abril, cuatro días después de haber ingresado al hospital, fue dado de alta. “Remdesivir fue un milagro”, aseveró.

Fuente: infobae.com