Sábado, 03 Octubre 2026
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En el estadio Monumental, el ´Millonario´ igualó agónicamente por el gol de Lautaro Pereyra. Alix Vinicius había marcado para los brasileños.

River empató agónicamente 1-1 con Red Bull Bragantino, en condición de local, en el marco de la quinta fecha de Grupo H de la Copa Sudamericana.

En el estadio Monumental, el mediocampista Alix Vinicius abrió el marcador para los brasileños a los 34 minutos de juego mientras que, en el complemento, el delantero Lautaro Pereyra igualó el encuentro a los 48 para el ´Millonario´, como informó la Agencia Noticias Argentinas.

Con este resultado, el equipo de Eduardo Coudet se mantiene en el primer lugar del Grupo H con 11 puntos y cerrará su participación en esta Copa Sudamericana cuando reciba a Blooming de Bolivia el próximo miércoles.

En lo pronto, River viajará a Córdoba para enfrentar a Belgrano, el domingo desde las 15.30 en el estadio Mario Alberto Kempes, en la final del Torneo Apertura de la Liga Profesional de Fútbol.

Por su parte, el equipo de Vagner Mancini perdió la chance de sacarle 3 puntos de diferencia al Carabobo de Venezuela y ahora se mantiene como escolta de River con 7 unidades, una por encima de los venezolanos que aún deben jugar ante Blooming.

El Red Bull Bragantino cerrará su participación en esta fase de grupos el próximo miércoles a las 21.30 cuando reciba a Carabobo, con el cual disputará el otro clasificado de este Grupo H.

En lo pronto, el equipo de Mancini enfrentará a Vasco da Gama, el domingo desde las 20.30 en el estadio Sao Januario, por la fecha 17 del Brasileirao.


Fuente: NA

Boca igualó 1-1 con Cruzeiro en un partido en el que su rendimiento fue de mayor a menor y que disputaron esta noche, en La Bombonera, por la quinta fecha del grupo D de la Copa Libertadores 2026.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el “Xeneize” ganaba desde los 15 minutos del primer tiempo con el gol del delantero Miguel Merentiel, aunque el defensor Fagner igualó el partido en ocho minutos del segundo tiempo.

Además, la visita jugó con 10 hombres desde los 22 minutos del segundo tiempo, luego de una patada muy dura del mediocampista Gerson sobre el volante Leandro Paredes.

La igualdad dificulta el pase a octavos de Boca, que escolta el grupo con siete unidades y podría terminar la fecha afuera de la zona de clasificados a octavos de final, mientras que Cruzeiro lidera la fase con ocho puntos.

En la última fecha, el equipo que dirige Claudio Úbeda será local de la Universidad Católica de Chile, mientras que el conjunto brasileño recibirá a Barcelona de Ecuador. Ambos partidos se jugarán el jueves 28 de mayo a las 21:30.

La primera llegada de partido fue de Boca, antes del primer minuto de juego, con un disparo fuerte aunque centralizado del delantero Miguel Merentiel, que el arquero Otavio desvió por encima del travesaño.

Merentiel volvió a generar peligro cuando iban seis minutos: el delantero uruguayo anticipó al primer palo en un centro desde la izquierda del lateral Lautaro Blanco y definió de primera, pero Otavio se volvió a imponer.

A los 12 minutos, un disparo lejano y a colocar del enganche Tomás Aranda fue despejado contra un costado por el arquero brasileño, aunque el rebote fue aprovechado por el atacante Milton Giménez, que sacó un tiro rápido, de primera y de volea. De todas formas, el guardameta recuperó rápidamente la vertical y desvió el remate con las rodillas.

En 15 minutos del primer tiempo, un tiro libre excelente del mediocampista Leandro Paredes desde una posición cercana al córner izquierdo superó a Otavio y se metía por el segundo palo, antes de que Merentiel meta el pie derecho para asegurar el gol y marque el 1-0.

El conjunto brasileño no llegó al arco rival hasta los 30 minutos, con una trepada por derecha del delantero Kaio Jorge, quien encaró pero no pudo superar al arquero Leandro Brey, que se abalanzó contra la pelota luego de un achique efectivo.

En el octavo minuto del segundo tiempo, un buen centro rasante desde el costado izquierdo cruzó toda el área para la aparición de Fagner, libre de marca, que disparó bajo al primer palo para vencer a Brey y poner el 1-1.

A los 17 minutos de la segunda parte, un desborde por izquierda del talentoso enganche Matheus Pereira terminó en un centro atrás para el extremo Christian, que tuvo que rematar “de tres dedos” para evitar la llegada de un defensor rival y su tiro se fue apenas desviado por el segundo poste.

Tres minutos más tarde, un pase largo de Paredes hacia el costado izquierdo terminó en un remate de Merentiel, que salió fuerte aunque nuevamente centralizado, permitiendo que Otavio lo desvíe.

En 22 minutos de la segunda mitad, el volante Gerson vio la roja directa luego de una durísima infracción contra Paredes, al tirarse al suelo con vehemencia e impactarlo a la altura de la rodilla.

El propio mediocampista campeón del Mundo se hizo cargo del tiro libre, a algunos metros del borde del área, con un disparo al primer palo que rozó la red, por el costado externo.

A los 32 minutos, un centro del carrilero Malcom Braida que llegó desde la derecha permitió el cabezazo del delantero Exequiel “Changuito” Zeballos, que se fue cerca del poste derecho de Otavio.

En 41 minutos la visita tuvo una llegada de mucho riesgo, cuando el delantero Neiser Villarreal le ganó el duelo físico al defensor Lautaro Di Lollo y tuvo libertad, ante un rival adelantado, para avanzar por izquierda y encarar a Brey, aunque su disparo salió centralizado y fue detenido por el guardameta.

En el undécimo minuto de descuento, Aranda se quedó con un rechazo defensivo rival y remató a algunos metros de la medialuna del área rival, con un disparo que se fue apenas por encima del travesaño.
Síntesis del partido:

Copa Libertadores 2026.

Grupo D.

Fecha 5.

Boca 1 - 0 Cruzeiro (Brasil).

Estadio: La Bombonera.

Árbitro: Jesús Valenzuela (Venezuela).

VAR: Álvaro Arteaga (Venezuela).

Boca: Leandro Brey; Malcom Braida, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Tomás Belmonte, Leandro Paredes, Milton Delgado, Tomás Aranda; Miguel Merentiel, Milton Giménez. DT: Claudio Úbeda.

Cruzeiro: Otavio; Fagner, Fabricio Bruno, Jonathan Jesus, Kaiki Bruno; Lucas Romero, Gerson; Bruno Rodrigues, Matheus Pereira, Christian; Kaio Jorge. DT: Artur Jorge.

Gol en el primer tiempo: 15m. Miguel Merentiel (B).

Gol en el segundo tiempo: 8m. Fagner (C).

Cambios en el segundo tiempo: 18m Luis Sinisterra por Bruno Rodrigues (C); 27m Exequiel Zeballos por Belmonte (B); 30m Kaua Moraes por Fagner (C), 36m Joao Marcelo por Matheus Pereira (C) y Neiser Villarreal (C) por Kaio Jorge; 40m Ángel Romero por Giménez (B).

Incidencia en el segundo tiempo: 22m expulsado Gerson (C).

Fuente: NA 

El certamen definirá a un campeón entre el “Millonario” y el “Pirata”.

El estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba fue el designado para alojar la final del Torneo Apertura 2026.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el partido que definirá a un nuevo campeón se disputará el próximo domingo 24 de mayo, a partir de las 15:30, con público de ambas parcialidades.

Además, cabe destacar que el recinto fue definido con anterioridad al comienzo de los partidos eliminatorios, que comenzaron con los octavos de final el pasado sábado 9 de mayo, por lo que la cercanía del estadio para los hinchas del “Pirata” no estuvo planeada.

Con finalistas confirmados, River y Belgrano, el Torneo Apertura 2026 ya tiene designado el estadio en el que se disputará su partido decisivo: el Mario Alberto Kempes, de Córdoba.

Siendo un estadio que ha contado con público de ambas parcialidades en distintos momentos de los últimos años, particularmente para recibir a equipos como River y Boca, el Kempes, ampliado en 2010, fue el elegido para un partido de la talla de una final del torneo nacional.

Anteriormente conocido como “Chateau Carreras”, hasta su renombramiento para honrar al histórico atacante cordobés que fue goleador del Mundial de Argentina 1978, en el que la Selección nacional se quedó con el campeonato, el estadio cuenta con capacidad para 57.000 espectadores y pertenece al Estado de la provincia de Córdoba, que habitualmente lo presta para las localías de los clubes Talleres, Instituto y el propio Belgrano.

Además, el Kempes es el segundo estadio más grande del país, solo por detrás del Monumental, y fue construido por el Estado argentino de cara al mundial mencionado, habiendo abierto sus puertas hace ya 48 años: el 16 de mayo de 1978.

El recinto cuenta con cuatro tribunas que llevan los nombres de referentes de los cuatro clubes más importantes del fútbol cordobés.

Las populares Luis Fabián Artime y Daniel Willington, recordados jugadores de Belgrano y Talleres respectivamente, contienen una capacidad de 11.500 espectadores, mientras que la platea Roberto Gasparini, ídolo de Racing de Córdoba, se ubica al este del campo de juego con un aforo para 19.600 personas, mientras que la tribuna platea Osvaldo Ardiles, surgido de Instituto, recibe a 14.400 personas. La distribución de parcialidades para ambos clubes aún no se determinó.


Fuente: NA

Con un gol de Colidio, el Millonario fue duro, serio y jugó mejor que el equipo de Di Maria. De esta manera, se convirtió en el primer clasificado a la final y espera por el ganador de Argentinos Juniors - Belgrano.

Lo cambió todo River. Absolutamente todo. De los silbidos que se habían llegado a escuchar frente a San Lorenzo pasó sin escalas a los aplausos cerrados. El nerviosismo mutó en ilusión. Las dudas del ayer ahora son certezas. La reprobación se transformó en un entusiasmo que desborda el Monumental y hace explotar los corazones de las más de 85.000 almas que reventaron la cancha. La pesadilla se convirtió en un sueño que crece, que toma forma, que cobra volumen. En definitiva, que tiene sentido. Porque el equipo del Chacho Coudet tuvo más sentido colectivo que nunca en este partido contra Rosario Central. Y su gente hasta se animó a entonar un cantito que hace apenas dos semanas nadie se hubiese atrevido a invocar. “¡Porque este año de acá de Núñez, de acá de Núñez, sale el nuevo campeón”, retumbó.

River superó una prueba muy difícil ante un rival que cuenta con múltiples recursos en materia ofensiva y que venía muy embalado después de dejar en el camino a Independiente y Racing en el Gigante de Arroyito, con polémicas arbitrales incluidas, que llevaron a tener que levantar la guardia como en los mejores tiempos del Muñeco Gallardo. Porque el Canalla venía como una aplanadora y llevaba ocho partidos sin perder por toda competencia, con siete triunfos y un empate. A ese equipo le ganó River. A ese conjunto superó de una forma mucho más amplia que lo que marcó el exiguo resultado. River, esta vez, mostró el repertorio completo que debe tener un equipo que aspira a grandes cosas. Tuvo un gran despliegue físico, respuestas futbolísticas y también anímicas. Después de la lesión tempranera de Driussi tras recibir un patadón de Ibarra, luego del penal que no pudo aprovechar un especialista en la materia como Cachete Montiel, afloró el temple para sobreponerse a esas situaciones adversas que en otro momento lo hubiesen desmoronado. Pero esta vez eso no pasó porque River tuvo corazón, inteligencia y resiliencia, condimentos indispensables para llegar a una final.

Es cierto que en algún momento Beltrán rescató al Millonario de la cornisa con sus reflejos y que también el palo se puso la banda tras un tiro libre de Di María. Tan cierto como que River tuvo lapsos muy prolongados en los que prácticamente borró de la cancha a Central. Lo desdibujó con una presión asfixiante, hasta dejarlo irreconocible, inconexo, inerme y con poca capacidad de reacción. Le robó la pelota y le impidió hacer uso de toda su artillería pesada en ataque.

El dueño de casa salió a la cancha dispuesto a devorarse a Central. River fue un equipo muy serio. Y así jugó el partido. Con agresividad. Con ímpetu. Con un nivel de determinación y concentración apabullantes. Galván, Vera y Moreno, ese mediocampo tan cuestionado últimamente, se comió la cancha como nunca antes. Los zagueros, Martínez Quarta y Rivero, más allá de algún error puntual, edificaron una muralla. Viña, quien jugó por el lesionado Acuña, tuvo un sacrificio vital. Si River no logró una diferencia más amplia fue, en parte, porque al salir Driussi perdió algo de peso en el área. Y eso que Juan Cruz Meza fue incisivo y Colidio, inteligente y determinante, a punto tal que ejecutó el segundo penal con clase y tranquilidad cuando el nerviosismo invadía el estadio.

Jugó muy bien River. Lo jugó como una final. Tuvo la intención, la garra y, fundamentalmente, la intensidad que pretende Coudet. Fue, en síntesis, un equipo que llevó impreso con nitidez el sello del Chacho. Demostró un crecimiento cualitativo y acorraló a un rival de los pesados, que se vio maniatado e inquietó mucho menos de lo que se infería en la previa. River pasó un examen muy complicado. Y ahora viajará a Córdoba para enfrentar a Argentinos o Belgrano en la final del Torneo Apertura.

“¡Se viene la banda de River!”, fue el hit que hizo estallar un Monumental en éxtasis. Un estadio colmado de un público que, antes del partido, durante el precalentamiento precompetitivo, había hecho sentir un mensaje contundente: “¡Pongan más huevos, pongan más corazón, como ponemos, nosotros en el tablón!”. Cambió todo este River, que puso lo que le reclamaba la tribuna. Al equipo le retribuyeron esa entrega con aplausos para todos. Ya sobre el final, la ilusión creció de tal manera que la gente se animó a entonar esa canción que, por cábala, rara vez se escucha en la víspera de un partido determinante: “¡Porque este año de acá de Núñez, de acá de Núñez, sale el nuevo campeón!”.


Fuente: ole.com.ar