El ingreso de divisas del agro, las compras del BCRA y la mayor demanda estacional de pesos ayudan a sostener la calma financiera en el arranque de junio. Sin embargo, los analistas advierten que el esquema enfrenta tensiones.
El sexto mes del año arranca con una combinación que el mercado mira con atención: un Banco Central (BCRA) que sigue comprando divisas, reservas en máximos desde 2019, una inflación que desacelera y tasas que ya parecen cerca de un piso.
Con la cosecha gruesa y la mayor demanda estacional de pesos como factores de contención, analistas consultados trazan el sendero esperado para el dólar, las tasas y los precios en junio, en un escenario donde la calma cambiaria sostiene al carry, pero la inflación todavía corre por encima del rendimiento en pesos y del ritmo de devaluación.
Mayo dejó una foto favorable para el frente externo
El Banco Central concretó la segunda mayor compra diaria de dólares del año, por u$s447 millones, acumuló más de u$s9.600 millones desde enero y llevó las reservas brutas a u$s48.511 millones.
A eso se sumó la aprobación de la segunda revisión del programa con el FMI, que habilitó un desembolso adicional de u$s1.000 millones y reforzó la posición de reservas.
Ese respaldo institucional, combinado con el pico de liquidación de la cosecha gruesa, es el piso sobre el que los analistas construyen sus proyecciones para junio. Sin embargo, el equilibrio no está exento de tensiones.
El dato de inflación de abril fue de 2,6%, el IPC acumulado del año ya roza el 14% en cuatro meses y las tasas en pesos se mantienen negativas en términos reales.
Dólar: la cosecha sostiene la calma, pero el mercado mira la segunda mitad del año
El dólar oficial mayorista cerró mayo en torno a los $1.400 y el mercado no espera sobresaltos inmediatos. Según el Top 10 de consultoras del REM que elabora el BCRA, el tipo de cambio se ubicaría en $1.423 en junio, subiría a $1.444 en julio y llegaría a $1.611 hacia diciembre.
Ese sendero implica una depreciación cercana al 13,2% para la segunda mitad del año.
Para Leo Anzalone, economista y director del CEPEC, la clave del mes está en la oferta de divisas. “La liquidación de la cosecha gruesa continúa aportando oferta y eso ayuda a mantener cierta calma en el dólar, además de darle margen al BCRA para seguir comprando reservas”, señaló.
Además, junio suele tener una demanda estacional más alta de pesos por el pago de aguinaldos, lo que también contribuye al equilibrio financiero y cambiario de corto plazo.
Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, coincide con esa lectura. “Todavía queda soja por ingresar al mercado y también hay operaciones financieras de endeudamiento pendientes, por lo que el mercado debería estar bien abastecido. En ese contexto, no vería demasiada presión sobre el tipo de cambio”, sostuvo.
Desde CEPEC, por su parte, proyectan un dólar oficial en torno a $1.750 hacia fines de 2026 y $2.250 en 2027. Para los dólares financieros, estiman brechas contenidas, con un contado con liquidación (CCL) cerca de $1.840 a fin de este año.
La condición, advierten, será que el Banco Central pueda sostener la acumulación de reservas y preservar el equilibrio monetario.
Tasas: cerca del piso, con el mercado atento a las licitaciones
El segundo termómetro será la tasa de interés. Las estimaciones del REM proyectan una TAMAR de 23,15% TNA para junio y de 23,52% TNA para diciembre, lo que equivale a una tasa efectiva mensual cercana al 1,9%.
Frente a una inflación esperada todavía superior al 2% mensual, ese nivel deja a las colocaciones tradicionales en terreno negativo en términos reales.
Anzalone advierte en esta línea que el mercado podría estar llegando a un punto de inflexión. “Creemos que las curvas empiezan a mostrar que los inversores descuentan una suba hacia adelante, en un contexto donde la inflación dejó de desacelerar al ritmo esperado y donde el Gobierno necesita sostener cierto atractivo en los instrumentos en pesos”, explicó.
En ese contexto, las licitaciones del Tesoro aparecen como una prueba clave. Si los inversores empiezan a exigir tasas más altas para renovar deuda, la señal será que el mercado empieza a demandar una compensación mayor para sostener posiciones en pesos.
Tiscornia, en cambio, pone el foco en la tasa de crédito. “No creo que el Banco Central esté muy interesado en bajar demasiado las tasas cortas, que ya están en torno al 20% o 21%. El gran tema pasa por las tasas de otros tipos de préstamos, como los créditos personales, que todavía se ubican cerca del 65%”, señaló.
Para el economista, ahí también entran en juego decisiones propias de los bancos, más allá de la política monetaria.
Inflación: desacelera, pero las expectativas siguen sensibles
El dato de abril, de 2,6%, confirmó una baja frente al pico de 3,4% registrado en marzo. Para mayo, las estimaciones privadas apuntan a una desaceleración adicional.
Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, proyectó un IPC nacional de 2,1% mensual hacia el cuarto jueves del mes, sin incluir los últimos días de mayo.
“El dato marca una desaceleración frente al 2,6% que relevó el INDEC en abril, y continúa el sendero de desinflación comenzado el mes pasado luego del pico de marzo”, explicó Neufeld.
Sin embargo, el economista advirtió que Alimentos y bebidas no alcohólicas aceleró a 3,4% mensual y aportó 0,8 puntos porcentuales al nivel general. También presionaron Comunicaciones, con una suba de 4%, y Transporte, con un avance de 2,4%, afectado por actualizaciones tarifarias y combustibles.
Para junio, Tiscornia ve un panorama más tranquilo. “No aparecen grandes aumentos de servicios públicos y, en el caso de los combustibles, la presión internacional parece haberse calmado”, señaló.
También remarcó que no se observan comportamientos extraños en carne ni factores estacionales fuertes en educación, turismo o indumentaria. El único componente a monitorear, dijo, son las verduras, por su dinámica estacional.
El REM también muestra una inflación en descenso, aunque todavía persistente. El Top 10 de consultoras espera 2,3% para junio y una convergencia gradual hacia la zona de 2% mensual en el cuarto trimestre.
Sin embargo, las expectativas de los consumidores siguen más rígidas. En este sentido, el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella relevó una inflación esperada a 12 meses de 37,5% promedio, el nivel más alto desde febrero.
Dólar, tasas e inflación: el equilibrio que define al carry
La lectura conjunta de las tres variables deja una tensión clara. Para junio, la inflación mensual proyectada por el Top 10 del REM, de 2,3%, supera tanto a la tasa efectiva mensual de la TAMAR, cercana al 1,9%, como al ritmo esperado de depreciación del peso, de alrededor de 1,4%.
Ese esquema implica tasas reales negativas y una nueva apreciación real del tipo de cambio.
Para el inversor, ese escenario tiene una doble cara. En el corto plazo, la calma cambiaria puede seguir favoreciendo la permanencia en pesos, sobre todo si la cosecha mantiene abastecido al mercado y el BCRA continúa comprando reservas.
Pero, al mismo tiempo, el rendimiento del carry queda más ajustado si las tasas no compensan completamente a la inflación y si el mercado empieza a anticipar una mayor depreciación hacia la segunda mitad del año.
“Para junio, el escenario sigue muy atravesado por el equilibrio entre dólar, tasas e inflación” sintetiza Anzalone. Desde CEPEC esperan que, hacia adelante, las tasas reales se vuelvan levemente positivas, mientras el tipo de cambio acumula mayor depreciación y la inflación converge de manera gradual hacia el 2% mensual.
Tiscornia cierra con una mirada en tono optimista. “En general, la sensación es que junio arranca con una buena perspectiva”, afirmó.
Esa lectura se apoya en un mercado cambiario abastecido, menores presiones de combustibles y servicios públicos, y una dinámica de precios que, al menos por ahora, no muestra señales de aceleración.
El interrogante de fondo es si esa convergencia se dará de manera ordenada. El FMI, en su Staff Report de mayo, destacó la acumulación de reservas y el equilibrio fiscal como pilares del programa, pero también marcaron que la sostenibilidad dependerá de la evolución del tipo de cambio real y de la consistencia monetaria.
Fuente: ambito.com
Dólar, tasas e inflación: qué espera el mercado para junio y dónde ve los mayores riesgos



