El Directorio Ejecutivo aprobó la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas y habilitó un nuevo giro. Aún así, temió por las incertidumbres de cara a las elecciones presidenciales de 2027: "Podrían provocar fugas de capitales".
El Fondo Monetario Internacional (FMI) dio este viernes luz verde a la segunda revisión del acuerdo de 48 meses del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) suscripto con la Argentina, habilitando un desembolso de aproximadamente US$1.000 millones, tal como lo anticipó Ámbito. La decisión significó otro fuerte aval político, pero insinuó por primera vez la posibilidad de que no haya una continuidad de la actual gestión.
El documento destaca el "impulso reformista" que, según el Fondo, se consolidó con la aprobación de legislación clave en materia fiscal, laboral y comercial. Señala que la implementación del programa "se ha mantenido sólida" y que las políticas aplicadas fueron "prudentes", pero también admite, sin eufemismos, que Argentina no alcanzó la meta de acumulación de reservas internacionales netas fijada para diciembre pasado.
En torno a la coyuntura política nacional, el Fondo opina que "los recientes ajustes al régimen monetario y cambiario, junto con las compras constantes de divisas [...] dejarán a la economía mejor preparada para las elecciones de 2027". Y amplía: "Las incertidumbres políticas previas a las elecciones presidenciales de 2027 podrían provocar fugas de capitales y ralentizar o revertir el impulso reformista, especialmente si se estanca el progreso en el fomento del empleo y los ingresos reales".
La directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, fue la encargada de poner el sello político a la revisión. Afirmó que las autoridades argentinas "han seguido avanzando con paso firme en la estabilización y la creación de una economía más orientada al mercado".
El texto también contiene una referencia política que merece atención. El FMI menciona que la "incertidumbre política" de 2025 afectó transitoriamente el crecimiento, la desinflación y la estabilidad externa. En una lectura íntegra, observa: "El bajo nivel de reservas líquidas de Argentina sigue planteando riesgos para su capacidad de pago, especialmente dadas las elevadas obligaciones de deuda a corto plazo y la posible volatilidad ante las elecciones presidenciales de 2027".
El talón de Aquiles: reservas, mercado y fragilidad externa
La preocupación más persistente del documento es la que el Gobierno preferiría que no acapare titulares: la situación de las reservas y el acceso al financiamiento externo. Georgieva fue explícita al respecto.
La "implementación sostenida del programa de compra de divisas del Banco Central, junto con la continua flexibilidad del tipo de cambio", dijo, es "esencial para reconstruir decisivamente las reservas externas". El verbo "decisivamente" no es casual: indica que el FMI considera que el ritmo actual de acumulación no alcanza y que el margen de maniobra frente a eventuales shocks externos sigue siendo estrecho.
En esa misma línea, el organismo advirtió que la estrategia de financiamiento debe apuntar a "restablecer un acceso oportuno y duradero a los mercados internacionales", incluyendo la refinanciación de obligaciones en divisas del sector público de corto plazo. La lectura implícita es que la dependencia del crédito del Fondo como fuente de divisas no puede ser indefinida y que Argentina necesita volver a emitir deuda en los mercados globales en condiciones sostenibles. Mientras eso no ocurra, la fragilidad del frente externo continuará siendo considerado el principal factor de riesgo del programa.
El hincapié político del FMI
Entre las valoraciones políticas, el organismo destaca las implicancias de la reforma laboral, considerando que la medida "ha contribuido a una importante segmentación e informalidad, lo que repercute negativamente en la productividad" y que busca comenzar a corregir obstáculos estructurales al empleo y la formalidad", como "la negociación colectiva centralizada, la elevada carga impositiva sobre el trabajo y la incertidumbre jurídica".
También reconoce una "transformación estructural en curso de Argentina", en donde crezca "el empleo en sectores y provincias con ventaja comparativa (energía, minería, agricultura)", y pide "políticas específicas para fortalecer los vínculos transversales y permitir que los trabajadores y las empresas fuera de estos sectores y provincias de recursos naturales también se beneficien, especialmente en la prestación de servicios relacionados".
Aún así, el Fondo observa que "podrían surgir dificultades en la implementación de políticas y fatiga reformista, sobre todo si la desinflación, el crecimiento y el empleo no se fortalecen antes de las elecciones presidenciales de 2027. Esto también podría plantear riesgos para la reputación, ya que el programa del Fondo podría percibirse como insensible a las condiciones sociales y laborales y a los costos de dislocación a corto plazo asociados con los ajustes y reformas macroeconómicas. Sin embargo, estos riesgos se mitigan gracias a la sólida gestión del programa, el enfoque en reformas para garantizar un acceso oportuno y sostenible a los mercados, el compromiso de implementar planes de contingencia en caso de que se repitan las crisis y la intención de seguir protegiendo a los más vulnerables".
Fuente: ambito.com
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