Viernes, 03 Julio 2026
giweather joomla module

Boca ganó a lo Boca una nueva edición del Superclásico en La Bombonera. Con gol de Darío Benedetto, el Xeneize se impuso con justicia por 1 a 0 ante River Plate por la Liga Profesional y se acercó a dos puntos de Atlético Tucumán, puntero del campeonato. En el contexto de un partido disputado y con pocas chances en los arcos, el dueño de casa ganó por decisión y actitud, logrando disminuir a su adversario, que no logró desplegar su juego. Además, resultó contundente: llegó tres veces y firmó una conquista, la que definió el pleito.

El local salió decidido a hacer suyo el clásico. Con sacrificada presión de los dos delanteros más Ramírez en la salida y mucha actitud, se posicionó por largos tramos en campo contrario, una situación a la que el Millonario no está acostumbrado. No obstante, a partir del 5-3-2 que pergeñó Gallardo, buscando descansar en la amplitud del campo con el pasaje de los laterales, la visita consiguió algunas vías de escape al asedio. Y con los dos delanteros (Suárez y Solari) por momentos mano a mano con los centrales de Boca, quedó un par de veces a centímetros del quiebre.

La primera oportunidad clara del encuentro fue para la Banda: a los 6 minutos, Quintero ejecutó un córner desde la derecha y Mammana anticipó en el primer palo, forzando un atajadón de Rossi sobre la línea del arco. El Xeneize inquietó con los balones cruzados, la pelota quieta, la gambeta de Langoni o con un astuto Ramírez. En general, fue quien dictó los lineamientos del duelo, ante un River incómodo, más allá de la amenaza de sus atacantes.

En su plan, el Muñeco casi que prescindió de la batalla del mediocampo. Y no halló cómo hilar pases desde el fondo. Más allá de que River no fue avasallado, se vio obligado a jugar bajo los parámetros de Boca. Así se esfumó el primer tiempo, con pocas emociones, pero que seguramente habrá dejado pensando al DT visitante.

Por cuestiones físicas y tácticas, Gallardo movió la estantería. Mandó al campo de juego a Aliendro, Barco y Borja por Herrera, Quintero - lesionado- y Solari. Los primeros 15 minutos del complemento fueron ordinarios, casi sin aproximaciones, en un concierto de roces. A los 18, el dueño de casa sacudió la abulia con un remate de aire de Pol Fernández que Armani arrojó al córner a un guante.

Y de ese tiro de esquina, a los 19, Benedetto se elevó entre Mammana y Pinola (detrás, Enzo Pérez perdió a Rojo, quien se había sumado al tren) y su cabezazo se encontró con la red y le otorgó el tan ansiado desahogo. Dos gestos marcaron su festejo: uno, indicando que "sigan hablando", después de lo sucedido con su pelea con Zambrano y tras la eliminación de la Copa Libertadores; el otro, indicando que posee altos niveles de testosterona.

El grito rival acentuó la desorientación de River, que dispuso más de la pelota, con libertad hasta mitad de cancha o hasta tres cuartos, pero sin profundidad, por lo que se repitió en pases laterales o imprecisiones y terminó en centros poco fértiles. De contra, Boca pudo volver a golpear, como en el taco de Benedetto para habilitar a Pol Fernández, que remató alto.

A la hora de repasar el historial, hay que decir que Boca y River se enfrentaron en 203 oportunidades en la Era Profesional: hubo 74 triunfos xeneizes, 66 millonarios y 63 empates. Los últimos dos superclásicos disputados en la Bombonera fueron sin público debido a la pandemia del coronavirus (ambos terminaron igualados, aunque el dueño de casa avanzó en penales en la Copa de la Liga 2021 en uno de ellos). La última vez que se midieron en ese reducto fue por la revancha de las semifinales de la Libertadores 2019, cuando Boca se impuso 1-0 pero quedó eliminado por el 1-2 del global.

Desde que Juan Román Riquelme es dirigente boquense, se jugaron seis superclásicos: 1 triunfo de Boca, 1 de River, 2 empates y otras 2 igualdades pero que terminaron con victoria xeneize en penales. Gallardo, desde que es entrenador de River, cosechó 8 victorias, 11 empates y 6 derrotas independientemente de clasificaciones y eliminaciones en copas locales e internacionales.


Fuente: diariochaco.com

El equipo dirigido por Hugo Ibarra juega este domingo ante el "Millonario", en uno de los encuentros por la fecha 18 de la Liga Profesional de Fútbol.

Boca Juniors y River Plate, animarán este domingo en La Bombonera una nueva versión del superclásico, en el marco de la fecha 18 de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) que los tiene como protagonistas y que seguramente de haber un ganador saldrá potenciado para la recta final.

El partido que moviliza a gran parte de los argentinos en todo el país se jugará este domingo a partir de las 17 horas en La Bombonera, será arbitrado por el neuquino Darío Herrera y televisado por la señal ESPN Premium.

El torneo doméstico tiene bien arriba a Atlético Tucumán y Gimnasia y Esgrima La Plata, mientras que Boca y River, con estilos y realidades distintas, esperan agazapados con 29 unidades cada uno para asumir la recta final con la convicción de dar una nueva vuelta olímpica en las fechas que restan jugarse.

En lo previo, se presume que River asumirá el protagonismo desde el inicio del partido y que Boca tomará mayores recaudos, aunque esas son especulaciones y lo que se sabe de antemano es que en un Superclásico no importa el presente de los equipos, sino que influyen otro tipo de factores, y que el resultado suele dejar secuelas, sobre todo para el que le toca perderlo.

El historial entre los dos colosos del fútbol argentino es de 212 partidos y favorece a los "Xeneizes", que se impusieron en 77 ocasiones contra 70 de los "Millonarios", mientras que hubo 65 empates.

PROBABLES FORMACIONES

Boca Juniors: Agustín Rossi; Luis Advíncula, Nicolás Figal, Marcos Rojo y Frank Fabra; Martín Payero, Alan Varela, Guillermo "Pol" Fernández y Juan Ramírez; Luca Langoni y Darío Benedetto. DT: Hugo Ibarra.

River Plate: Franco Armani; Milton Casco, Emmanuel Mammana, Paulo Díaz y Elías Gómez: Nicolás de la Cruz, Enzo Pérez, Rodrigo Aliendro y Santiago Simón o Esequiel Barco; Lucas Beltran y Pablo Solari. DT: Marcelo Gallardo.

Arbitro: Darío Herrera.

VAR: Mauro Vigliano.

Cancha: Boca Juniors.

Hora de inicio: 17.

TV: ESPN Premium.




Fuente: diariotag.com

El combinado nacional triunfó por 82 a 73 y jugará la final frente a Brasil o Canadá.

En un encuentro muy trabajado, la Selección argentina de básquet escribió una de la páginas más importante de su historia al vencer a Estados Unidos por 82 a 73, en el marco de las semifinales de la AmeriCup, y ahora irá por el título.

El equipo nacional, comandado por Pablo Prigioni, superó a un durísimo rival como el seleccionado norteamericano y disputará la final ante el vencedor entre Canadá y Brasil.

Es la tercera vez en la historia que la Albiceleste consigue imponerse sobre Estados Unidos en este certamen, en el cual concurrieron con un representativo alterno que de todos modos tuvo algunos apellidos destacados.

La gran figura de Argentina fue Gabriel Deck, como a lo largo del torneo, cerró una planilla con 30 puntos, siete rebotes y una asistencia. Por su parte, Nicolás Laprovittola también tuvo un destacado nivel con 18 puntos, dos asistencias, tres robos y seis rebotes.

Facundo Campazzo tuvo una jornada errática con apenas cuatro aciertos de 13 intentos, pero relució toda su jerarquía en el cuarto final para sostener el resultado y firmó estadísticas de 10 puntos, siete asistencias y cinco robos.

Argentina se marchó al vestuario en el entretiempo con siete puntos de diferencia gracias al 40-33 del marcador que llegó a acumular en tiros al aro en los dos cuartos iniciales. Durante la primera etapa, Deck brilló con 16 puntos, dos rebotes y dos asistencias, pero también hubo un aporte interesante de Juan Vaulet y Carlos Delfino.

Del lado norteamericano, no hubo una tarea destacada a punto tal que cuatro jugadores firmaron cuatro puntos a sus estadísticas y el mejor anotador de los dos primeros cuartos fue Jodie Meeks.

La Argentina logró estar dos veces arriba por 11 puntos de distancia en el marcador a lo largo de los tres primeros parciales, pero un errático tercer cuarto le permitió al combinado norteamericano recortar la distancia a punto tal que a falta de dos minutos incluso paso adelante casi por primera vez en todo el juego.

La reacción a casi un minuto del cierre fue fundamental para nivelar nuevamente la balanza para el lado albiceleste y cerrar ese tercer parcial con seis de distancia con un 58-52.

El cierre fue a puro sufrimiento: Norris Cole logró emparejar el marcador, sin embargo, la experiencia de las figuras argentinas fue fundamental para no permitir que ese momento se les vaya de las manos, con un Campazzo que logró redimirse de un partido errático con aportes claves y otras buenas apariciones de Deck y Laprovita para cerrar un triunfo histórico.

Fuente: Noticias Argentinas

Como ocurrió con Diego Maradona después de los históricos goles a Inglaterra en México 86 previos a la consagración, o los días posteriores a cuando Juan Manuel Fangio celebró su quinto campeonato en la Fórmula 1, este 10 de septiembre quedará marcado a fuego en la historia del deporte argentino como la noche en que uno más se sentó a la mesa grande. En esa misma que está Guillermo Vilas, aquel que generó una revolución en la práctica del tenis en Argentina luego de cosechar títulos de Grand Slam y ser el rey del polvo de ladrillo.

A ese nivel de popularidad llegó Manu Ginóbili. Y no lo hizo hoy con su incorporación al Salón de la Fama, el primer argentino en lograrlo en la historia y el primer latino de habla hispana en hacerlo. Como él mismo se encargó de decir, salió de una ciudad chiquita de Argentina y llegó a lo más alto de su deporte, uno de los más populares del mundo, justo en la liga que más creció en las últimas décadas. Esa que supo albergar a figuras eternas que causaron un impacto social en la humanidad como Michael Jordan, su ídolo de la infancia.

No hacía falta que Manu pase por el icónico Naismith Memorial Basketball Hall of Fame para ser considerado una figura superlativa del deporte argentino. Pero lo que logró esta distinción es elevarlo al sitio más exclusivo que tiene su disciplina. Por eso la comparación con nombres como los de Maradona, Fangio o el mismo Vilas. Y cuidado, Lionel Messi se sumará a la lista, pero todavía sigue en acción y con el propósito de coronar su gloriosa trayectoria deportiva con el título mundial en Qatar.

Para Ginóbili, haber sido elegido -y en la primera oportunidad de selección tras su retiro en 2018- para entrar al Salón de la Fama es perpetuarse en la historia. “¿Si logro perpetuidad con este premio? Y..., es un museo, ¿no? En el Hall of Fame hay un museo y seguramente algo mío habrá ahí”, dijo muy sonriente cuando le preguntaron por su llegada a ese espacio donde descansan los nombres de grandes deportistas del básquet.

Lo significativo de este premio es que no sólo está relacionado con sus 16 años en la elite de la NBA. En ese tiempo que construyó su legado, cada día más luminoso para las nuevas generación que lo vieron hacer cosas hasta a veces imposibles para alguien que nació en el frío de Bahía Blanca, casi el fin del mundo. A Manu no se le caen los anillos cuando habla del valor que tuvieron sus compañeros para llegar al éxito.

Ya sea en San Antonio con los Tim Duncan, Tony Parker y tantos otros. O en la selección argentina, ese grupo de amigos que, parte viajaron para acompañarlo en Springfield como Fabricio Oberto, Luis Scola, Pepe Sánchez y Gabriel Fernández. Eso también lo define como deportista, siempre cultor del buen trato y un ejemplo para aquellos que sueñan parados frente a un espejo llegar a ser un 5 por ciento de lo que fue él.

Porque como pasó como Messi y los nenes vestidos de blaugranas con la 10 en la espalda -ahora la 30 del PSG-, cuántos fueron los que le pidieron a los padres la blanca o negra con el 20 de San Antonio.

Ginóbili se puso esa chaqueta naranja y el anillo que lo acredita como ya un residente del Salón de la Fama custodiado por sus tres hijos. Casi como un superhéroe de una saga de Marvel que se llevó a la pantalla grande. Esa imagen inmortalizó un momento icónico para el deporte argentino y su historia grande a la que también pertenecen otras grandes como Gabriela Sabatini, Luciana Aymar y Paula Pareto, por citar unos pocos ejemplos.

La historia dirá que un 10 de septiembre, Manu Ginóbili volvió a ser protagonista de una noche única. Como tantas que disfrutamos verlo con la número 20 de los Spurs o con la icónica N° 5 de Argentina. Él, que por su ADN competitivo no alcanzó a disfrutar gran parte del recorrido de su carrera, tuvo el día que merecía. Rodeado de sus afectos y con las luces en la cara que nunca buscó, pero que se ganó el derecho de tener.

Ojalá lo hayas disfrutado, Manu. Porque casos como los tuyos se repiten de vez en cuando en nuestra rica historia de apariciones estelares en el deporte celeste y blanco.

Fuente: infobae.com